¿Cómo dejar de fumar?

notabaco

Tardé varios años en dejar de fumar, como antes os comenté. Recuerdo que durante un tiempo estuve acordando conmigo mismo “Cuándo” en un futuro dejaría de fumar.

Pero llegaba ese día, estaba unas horas sin fumar, crecía la ansiedad y acababa fumando. Esto lo repetí varias veces por un tiempo y por más que lo intentara, o me hiciera promesas, no era capaz de dejarlo de golpe.

Cierto día, se me ocurrió un método propio, aunque luego supe de que alguien ya lo había escrito o probado de manera similar.

El método es sencillo, pero requiere tener intención de dejar de fumar, haber decidido cuando dejarlo y que sea en un futuro cercano. Puede que te surjan miedos de si lo conseguirás o no, pero tienes que decidir intentarlo. Ahora bien, si no te has propuesto dejar el tabaco, guarda este artículo cerca para cuando decidas hacerlo, y entonces lo lees.

Retomamos, ¿cuál es la clave de este método?

Tu sinceridad. Si tú eres sincero contigo mismo, yo te digo que si haces lo que te propongo a continuación, dejarás de fumar en un plazo máximo de dos meses sin sufrimiento.

Yo me decía que me gustaba fumar, tenía muchas dudas sobre si dejarlo o no, y a ratos, ya no quería ni intentarlo, pero decidí probar. Hoy veo que todo eso eran mis miedos que me ataban a fumar, miedos a sufrir la abstinencia, la ansiedad, el miedo al fracaso.
Así que todas vuestras dudas son normales.

Empecemos.
¿Quieres empezar ahora a dejar de fumar?

¿Te atreves?. Bien.

Definimos dos tipos de cigarro:

– Cigarro de necesidad: Dícese de aquel cigarro, que queremos fumarnos, cuando tenemos ansiedad, es decir tenemos “mono”, nos lo pide el cuerpo.

– Cigarro de vicio: Dícese de aquel cigarro que nos fumamos, pero no tenemos necesidad de él, puesto que no hay ansiedad, sino solo capricho, rutina, o cualquier otra excusa.

1ª.- Semana:

Durante la primera semana, solo tenéis que responderos con sinceridad a una pregunta y siempre antes de encender un cigarro.

¿Este cigarro que quiero encender, es de necesidad, o de vicio?

Si la respuesta es de necesidad, fumaros el cigarro tranquilamente, sin prisas, hasta que lo terminéis, disfrutando de ese cigarro.

Si la respuesta es de vicio, entonces, seamos sinceros, ¿realmente necesitas encenderlo?

Aquí es donde en base a tu sinceridad y saber que no lo necesitas, has de elegir encenderlo o no. Todo este método consiste en esta decisión, elegir si enciendes un cigarro que no necesitas. Si te quieres ayudar, no lo enciendas, y dejarás de fumar solo por ser sincero y tomar la decisión más correcta.

Al final de esta semana, si os habéis respondido con sinceridad, y solo habéis fumado en los momentos necesarios, estaréis contentos, porque sin sufrir, ya fumáis mucho menos, ¿cierto? .Es muy importante saber diferenciar ambos tipos de cigarros.

(Os confieso que yo me hice trampa en un solo cigarro, solo me autoengañé en el cigarro de después de las comidas, “es que sienta tan bien”, me decía. Es un cigarro de los llamados de vicio, y fue el único cigarro de este tipo que mantuve hasta la tercera semana, luego lo retiré, me obligué a ser sincero.)

2ª.- Semana:

Durante esta semana, vais a mantener la misma pregunta de la semana anterior, y de esta manera tendréis la seguridad de que esto funciona. A lo largo de los días me gustaría que pensarais en lo que habéis conseguido en este momento, sin sufrir.

¿Sois conscientes de que fumáis mucho menos, y que solo fumáis cuando realmente os es necesario?. ¿Os dais cuenta de que estáis controlando la situación?. ¿Observáis que aunque no quisierais o no supierais dejarlo, o no estéis seguros de que lo pudierais dejar, os sentís mejor al ver que sois capaces de eliminar los cigarros que vosotros queréis?. Pero sobre todo, fumas mucho menos que antes, ¿cierto?

3ª.- Semana:

Durante esta semana, vamos a ser valientes y fuertes.

Vamos a distinguir como es de fuerte la necesidad de fumar. Tendremos “monos”, o ansiedad de diferente intensidad.

Cuando lleguen las ganas de fumar por necesidad, retrasaros unos instantes en encender el cigarro, hasta que la ansiedad sea más fuerte o se pase. Había momentos que era una ansiedad pequeña que al retrasarla, desparecía, y luego llegaba otra de mayor intensidad, entonces, me encendía mi cigarro y me lo fumaba sin prisas, disfrutando de él, hasta terminarlo.
La pregunta que te puedes hacer en esta semana es, ¿puedo esperar un poco más para satisfacer la necesidad, o lo necesito ya?.

Si lo podéis demorar, es que la ansiedad era pequeña.
Si no lo podéis demorar, encenderos el cigarro, y fumároslo tranquilamente, sin prisas. El objetivo está en que fuméis solo cuando la ansiedad sea grande o muy grande.

4ª.- Semana:

En esta semana continuáis de la misma manera que en la anterior. ¿Os dais cuenta de lo que habéis conseguido? No solo ya controláis la situación, ahora además elegís conscientemente cuando vais a fumar, ¿cierto?

Identificáis la necesidad, y la retrasáis, sabéis que cada vez que la retrasáis, os quitáis un cigarro. Es más, vuestra voluntad se hace más fuerte, y al tener menos nicotina en el cuerpo cada día, llegará un día en que no exista la necesidad, y por lo tanto no tendréis que elegir el tener que encenderos un cigarro.

Tratar de haceros conscientes del momento en el que sabéis que vosotros elegís fumar y ya no es el tabaco el que os domina y os hace pensar que sois esclavos del vicio, en ese instante tendréis la seguridad de que pasado poco tiempo dejaréis de fumar y nunca volveréis a hacerlo. Controláis la situación. Tenéis el poder.

5ª.- Semana:

Mantenéis lo conseguido y seguís intentando retrasar los cigarros de necesidad. Proceder del mismo modo que en la semana 3ª.

6ª.- Semana:

Hacéis lo mismo, retrasáis la necesidad, llegará un momento, en el que apenas estéis fumando 2 o 3 cigarros al día. Esto llegará antes o después, en función de cuanto fumabais antes de empezar este proceso.

Veréis que las ansiedades grandes de hace dos semanas, ahora son pequeñas y las podéis retrasar. Retrasar la ansiedad, que surge de la necesidad de nicotina, te permite sentirla un rato sin rechazarla y sin buscar fumar al instante, aunque no lo sepas este ratito que la sientes, que aceptas sentirla, te hace más fuerte.

7ª.-Semana:

Seguir, llegará un día en que no habréis fumado nada en todo el día. De tanto retrasar la ansiedad llegará la hora de iros a dormir y no haber fumado nada en todo el día, pues nada, mi más sincera enhorabuena y felices sueños.

Cuando despertéis, ser conscientes del logro conseguido, y continuar con el método, plantearos: Si ayer pude estar todo el día sin fumar, hoy también puedo.
Ese día o unos días después, serás consciente de que TÚ has conseguido quitar de tu vida el tabaco, y que al saber cómo dejarlo, y al comprender que no es necesario, no volverá a estar ya más en tu vida, siempre que seas sincero contigo mismo. Cuando lo hayas conseguido, enséñale a otro a dejarlo como tú lo dejaste…

Un abrazo.

Miguel Angel Miguel Andrés

Alma y Luz Revista

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