Agata

Agata

En la antigüedad esta piedra mineral se utilizaba como amuleto y protector.

Lo cierto es que el Ágata es útil para un sin fin de cosas tanto físicas, como psíquicas, emocionales y espirituales. Desórdenes de todo tipo, tanto internos como externos. Ya que es un mineral que equilibra nuestros chakras, los limpia y da energía, devolviéndoles una actividad correcta y ayudando de esta manera a paliar el malestar, bloqueo y/o enfermedad que estemos viviendo en nosotros.

El Ágata nos proporciona calma y equilibrio en nuestro sistema nervioso, nos ayuda a mantener una temperatura corporal equilibrada y constante, siendo muy eficaz para bajarnos la fiebre en casos de temperaturas altas.

El Ágata para el hogar también es muy beneficiosa, purifica y recarga el ambiente de energía positiva. Poniendo un ágata en nuestro salón o en la zona de reunión familiar o donde recibimos visitas, esta piedra mantendrá el ambiente equilibrado para intercambiar y compartir momentos cálidos y llenos de armonía. Ayuda a desenvolverse con agrado, amabilidad y comprensión, potenciando así la salud. El uso de esta gema también ayuda a anular sentimientos negativos como la envidia, el despecho, el rencor o la culpa.

Esta piedra sana en gran medida nuestro cuerpo emocional, nos da el valor de enfrentar cambios en nuestra vida, aumenta nuestra fuerza de voluntad y estimula nuestros sentidos, proporcionándonos alegría y dicha, por lo tanto equilibra el chakra plexo solar, aumentando la autoestima y el espíritu creador.

A nivel físico, nos ayuda con los problemas cardiacos, combate el insomnio, fortalece el hígado, los riñones y purifica la piel.

Nos alivia los dolores de cervicales, mandíbulas y dientes, dolores de estómago y nauseas, nos mejora las digestiones. Es muy beneficiosa para diabéticos y para las personas que padecen insuficiencia renal. Colabora con el buen funcionamiento de las glándulas de secreción endocrina y activa todo el sistema inmunológico.

Para limpiar un ágata bastará con introducirla en agua con sal, o sal gorda o dejándola ahumarse con incienso natural, después la dejaremos recargarse al sol o a la luz de la luna.

Un Ágata es un regalo de la madre tierra y como tal es una bendición.

Marta Aguilar Rosiña
TerapeutaEnergética

 

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