Amor Adolescente

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Era jueves 26 de marzo de 2015. Soy una chica de 16 años, que no estaba pasando por un buen momento en su vida. Para despejarme decidí llamar a una amiga mía para pasar el día juntas, ella siempre me ha ayudado cuando lo he necesitado, al igual que yo a ella. Aceptó y nos vimos.
Eran mas o menos las 16:00 del tarde y faltaba poco rato para que fuéramos a buscar a su hermana al colegio, así que le pregunté que me pasara algún numero de un amigo suyo para poder hablar con él y pasar el rato. Me enseñó muchísimos chicos de su agenda de contactos, pero la verdad es que ninguno de esos chicos me llamó la atención, hasta que pasó por uno; chico moreno, pelo corto con una mini cresta, ojos grandes y marrones con pestañas largas. Rápidamente le dije que me pasara el número de este chico, Cristian. No pasaron más de 5 minutos en abrirle vía chat. Estaba un poco nerviosa, no sabía como él iba a reaccionar. Pocos minutos después me llega un mensaje. Era él.
+Hola.
-Hola, ¿quién eres?
+Le he dicho a mi amiga que me pasara tu número de teléfono, me parecías guapo a primera vista.
Él vive en Barcelona, aun no había cumplido los 17 años, estaba en un ciclo medio de electromecánica. Me parecía un chico simpático, pero tenía ese punto chulo, que a mí sinceramente me gusta mucho. Estuvimos toda la tarde sin parar de hablar, estaba contenta, sonriente, pero aun no me fiaba del todo, soy una chica insegura.
No parábamos de hablar, el me llamaba casi cada día. Pasaron varias semanas para que nos pudiéramos ver, era imposible vernos antes, ya que se acercaba la Semana Santa y él ya había quedado con su familia en ir a Galicia.
Estaba triste, hablaba con un chico pero no podía verle, así que si quería estar con él, tenía que esperar a que volviera.
Entonces llegó el día, era 18 de Abril de 2015, yo estaba pasando los días con mi padre y mi abuela en Barcelona. Le pregunté a Cristian si quería quedar el sábado y pasar el día juntos, él aceptó. No estábamos a mucha distancia, yo en Sant Joan Despí y él en Esplugas del Llobregat, entonces él cogió el tranvía hasta dónde yo me encontraba.
Cristian ya estaba en la parada dando vueltas con la bici, a él le encanta al igual que los coches, yo estaba llegando, lo miraba y pensaba en como iría el día, y sinceramente no estaba nada nerviosa, al contrario, estaba muy tranquila, por que deseaba ese momento. Llegué y sin pensarlo dos veces le planté un beso en la boca, para mi sorpresa él no se apartó en ningún momento. Me sonrió, y ahí ya me quedé tonta para todo el día. Me encantaba. testimonio2
Subimos al tranvía para ir hasta dónde él vivía, tenía que coger el bañador, había quedado con unos amigos suyos para ir a la playa de Badalona. Estuvimos toda la tarde de risas, hablando y haciéndonos fotos. Con la coña, él me dijo que nunca una chica le había pedido salir, siempre lo hacía él, me hizo gracias y comencé a reír. Cambiamos de conversación.
Se acercaban las 21:00 de la noche y ya tenía que volver a casa, era tarde y mi padre ya me empezaba a llamar. Me acompañó hasta el tranvía y ahí seguí yo sola hasta donde me esperaban para llevarme a casa.
Estaba un poco rayada, no sabía si seguiríamos hablando. A los pocos minutos recibo un mensaje, era Cristian diciéndome que se lo había pasado muy bien y que estaba deseando volver a verme, yo claramente le dije lo mismo.
Pensando en lo que me dijo en la playa de que nunca le había pedido salir una chica. Decidí dar yo el paso, y pedirle que lo intentáramos. Aceptó.
Nos vimos por segunda vez, era el día de la madre y por primera vez me presentó a su madre y su familia, ese día si que estaba bastante nerviosa, nunca un chico me había presentado a su familia. Fuimos a comer a un restaurante, estuvo bien.
Ya estábamos en verano, yo me iba Madrid y él a Galicia. No se si estaba preparada para estar por lo menos un mes sin ver a mi novio. A principios de Agosto, por la mañana recibí un mensaje suyo diciéndome que tenia que hablar conmigo, me asusté y me fui corriendo arriba a la habitación para hablar con él. A solas.
Me dijo que no tenía claro sus sentimientos, que él pensaba que la mejor opción era darnos un tiempo y ver como iba la cosa. A mí se me caía el mundo, lo estaba pasando muy mal en ese momento, seguimos hablando y llegamos a un acuerdo. Estaríamos como al principio de conocernos, pero con una condición, que no tontearíamos ninguno de los dos, ni él con ninguna chica, ni yo con ningún chico, decía que era la única manera de salvar la relación.
Al día siguiente, seguíamos hablando y le pregunté como estaba con lo que había pasado el día anterior, él me contestó que estaba bien, y que no quería perderme, que me quería. Se sentía confundido por que era muchísimo tiempo sin vernos y que deseaba estar conmigo otra vez.
Cuando llegó a Barcelona, no había fin de semana que no nos viéramos.
Llevamos nueve meses de relación, en navidad la pasamos juntos, menos noche buena y fin de año, que cada uno lo pasó con su familia. Tenemos muchas diferencias, somos bastante iguales en el sentido del carácter, somos bastante celosos los dos, y eso causa la mayoría de las discusiones. La cosa es que yo soy muy llorona y cada vez que discutimos y muchas veces por tonterías, recuerdo cosas que pasaron entre nosotros y me pongo a llorar, pero al poco rato se me pasa, hablamos y se solucionan las cosas. Queremos que lo nuestro salga bien.
Y así os cuento mi historia hasta este momento, los adolescentes vivimos el amor seguramente de una manera muy diferente a como la viven o vivieron nuestros adultos. Las chicas de hoy en día somos libres para decidir entrarle a un chico o no. Y no por ello debemos ser etiquetadas. Al final todos buscamos lo mismo… Amar y ser amados.

Rocio Nin

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