Ángel

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Este artículo nació ese mismo día, hoy unos meses después ve la luz.

Nos encontramos aquí delante de la pantalla creando este artículo desde un lugar único. Desde nuestra comprensión sobre lo que hemos vivido y queremos narraros, esta aventura que Marta y yo a través de nuestra experiencia, hemos percibido.

Marta, la madre de mi hijo, mi mujer, se enfrentaba a su cuarto parto. Durante mucho tiempo estuvo madurando cómo quería que fuera el nacimiento de Ángel, ella quería que fuera natural para ocasionar los menores trastornos al bebé de cara a su futura psicología, en ocasiones le asaltaron dudas sobre a qué hospital dirigirse llegado el momento. Entre el hospital que le pertenecía por localidad y el que al final eligió, como fue El Vendrell, había una diferencia, la diferencia entre un parto natural o vaginal y como cosa lógica, al no ser fáciles sus anteriores, tenía secuelas psicológicas complicadas que arrastraba, el miedo la invadía y para Marta no era nada fácil elegir.

Pero ¿cómo empezó todo?

25 de diciembre de 2014, después de celebrar la Navidad, hicimos el Amor. Exactamente la noche del 25 al 26. A la mañana al despertar, fui a la ducha, y mientras me duchaba visualizaba el cuerpo de Marta, para sorpresa mía, vi que se había producido un cambio. En la zona de su útero el ovulo ha sido fecundado y se está produciendo una división celular, su aura está cambiando de color a un tono dorado, y todos sus órganos han recibido la orden de acumular nutrientes y prepararse para el embarazo. Sorprendido ante lo que percibo, pues no me lo esperaba, salgo rápidamente y le doy la enhorabuena. (Sonrisa). Si pudiérais haber visto la cara de sorpresa, asombro, y algo de susto ante lo que le comunicaba. (Carcajada). Nada más y nada menos que estaba embarazada.

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Marta, al igual que yo escucha la voz de su alma conscientemente, pero en aquellos días, la mente ocupaba su lugar en el control de la realidad y el pensar lo que significaba para ella el estar embarazada, la bloqueó. Ella quería negarlo, aunque en el fondo de sí misma estaba escuchando la verdad. Pues después me confesó que durante esas horas, su alma le decía lo que estaba sucediendo. Dos días después empezó con las náuseas, otra sorpresa para ella, pues en ningún embarazo había habido náuseas ni vómitos y en este ya podía vivirse algunos síntomas, así que aún más la desconcertaba, era imposible por conocimientos y ojos normales, que aquello fuera así, pero lo cierto es que era real lo que se vivía, al igual que es real lo que vivimos diariamente mi llama gemela y yo. 41 semanas más tarde, dio a luz a un niño en el hospital de El Vendrell.

Estábamos en Galicia en casa de una amiga viviendo esta nueva situación para nosotros, fueron unos momentos preciosos. Mirando bien, podías ver el cordón que unía el feto que se empezaba a formar con el alma que pasaría a reencarnar de nuevo. Ambos puntos, el físico y el sutil estaban enlazados por un cordón energético. Tenía claro quién encarnaba y quién nació meses más tarde en una nueva vida con el olvido de la vida anterior. Desde ésta, mi percepción, pude confirmar por mí mismo la teoría de la reencarnación, hallándola cierta, aunque ya antes no me cabía ninguna duda de su validez. Marta por su parte, también pudo saber por su propia experiencia que alma sería la que reencarnara en el cuerpo de su hijo y el proceso que iba teniendo el hecho de haber fecundado su ovulo su amada llama gemela.

Si me preguntais cuando el alma encarna, os diré que puede ser un tiempo variable, pero más o menos a los tres meses el alma procede a estar en el cuerpo, en función siempre de las características y situación de cada embarazo. Esta fue nuestra percepción. Marta a los dos meses y medio pudo visualizar y sentir como penetraba una luz en su vientre que invadía al feto, siendo a partir de ese momento cuando comenzó a tener una comunicación más clara con el ser que en su vientre se formaba.

Durante los meses de la gestación estuve a ratos contemplando como se desarrollaba este proceso, evaluando las etapas junto con mi mujer.

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El resultado de la gestación fue un niño precioso, cuyo nombre es Ángel, como os he dicho antes, pues así nos lo hizo saber. Os parecerá un poco extraño, pero cuando le estábamos buscando nombre, él a través del alma nos comunicó cómo quería llamarse. Así que la elección del nombre fue fácil y sin discusiones. Un hermoso niño que pesó al nacer 4580 gr y midió 54,5cm.

Marta y Miguel

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