¿Cúal es tu Meta?

“Después de una larga noche sin dormir, en la que no aceptabas la vida que estabas viviendo y pensabas que podías hacer algo diferente, con lo que te sintieras mejor, te levantaste. Entre las múltiples cosas que habías elegido como objetivos, había una que te gustaba, te hacía sentir bien, y que te motivaba a realizarla. Te sentías bien con esa idea, cobraba vida en ti, y tu salías de tu ensueño, de tu ensimismamiento, de ese aletargamiento de un vivir sin sentido, recuperabas tu ilusión y te sentías de nuevo vivo. Esta vez no te quedabas tumbado sin hacer nada. Lo ibas a intentar…”

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Era un sencillo ejemplo, otras veces, puedes estar creativo y quieres mejorar tu vida, alcanzar lo inalcanzable, hacer una genialidad, y buscas objetivos. Sea como fuere en algún momento de nuestra vida nos hemos propuesto realizar algo, con el fin de cambiar algo y nos hemos parado durante unos instantes a reflexionar sobre ese algo que íbamos a hacer.

Voy a ir paulatinamente mostrando cómo es este proceso de tratar de hacernos conscientes de todo lo que ocurre cada vez que tomamos una sencilla decisión en pos de alcanzar un objetivo o cuando hemos tomado la decisión de realizarnos en ese objetivo una vez lo hemos alcanzado.

Como en todo proceso mental, todo comienza con una lluvia de ideas, buscamos el “que”, tal vez sea algo diferente, genial, con nombre propio, que cree escuela, algo que nos guste, algo sobre lo que tal vez tengamos una experiencia para que todo nos sea más fácil. Una vez que dentro de esa lluvia de ideas encontramos una que nos gusta, con la que nos sentiríamos bien si la alcanzamos, es entonces cuando todo comienza y tenemos que hacer algo muy arriesgado, a veces tremendamente difícil, decidir cuándo empezamos.

Para cualquier emprendedor, que tiene una idea innovadora o su propia idea o quiere realizar un negocio, o tiene un objetivo alcanzar, después de haber seleccionado lo que quiere hacer, se puede encontrar que es el mismo su propio enemigo. Se puede comportar como un verdugo para llevar al ostracismo su idea y de este modo nunca comenzarla. Se puede decir los “peros”, los “y si tuviera”, “si pudiese”, “ojalá”, “tal vez”, “quizá algún día”, “la semana que viene lo miro”, “cuando pasen unos meses”, “al terminar mis estudios”, “en las vacaciones”, “es una gran idea pero necesito”, podemos encontrar muchísimos modismos en nuestro lenguaje, con los que nos decimos en todo momento “lapsos de tiempo”, retardos, dilataciones en el espacio-tiempo, que no implican el decidir concretamente cuando empiezo.

metaAsí que en el momento que tengáis una idea, un objetivo claro, poneros una fecha de inicio, después de esto la mayoría de las personas lo que solemos hacer, es buscar información, documentarnos, dar respuesta a todas nuestras dudas acerca del objetivo que queremos alcanzar, buscar cómo hacerlo, de qué modo, ver ejemplos de personas que han hecho lo mismo, realizar estudios, mirar actividades similares, y toda aquella documentación que nos responda a todas nuestras preguntas.

Después de esta fase surge de nuevo nuestro análisis personal, en el cual nos valoramos si estamos capacitados para hacerlo o no, tal vez en esta propia fase es cuando compartimos nuestro objetivo con las personas más cercanas y nos enfrentamos a nuestro segundo enemigo, estas personas que nos han acompañado siempre o casi siempre.

Por mi propia experiencia, tengo claro que cuando inicio una acción con el fin de alcanzar un objetivo, he de creer en mí mismo por encima del qué dirán, una vez haya vencido mi primer enemigo que soy yo y haya logrado convencerme de que estoy capacitado para realizar las acciones necesarias para alcanzar mi objetivo, es cuando considero que es el momento adecuado para compartirlo con otras personas y conocer su opinión. Opinión que me permite ver otros enfoques, otras perspectivas que me permitan contemplar mi idea desde ángulos que yo no haya previsto. Perspectivas que me dan tintes de realidad por si mi idea fuera una ilusión y no me hubiese percatado, todo esto, procurando que estas personas no influyan en mi decisión de alcanzar mi objetivo si es real.

Tras un primer paso, la lluvia de ideas, con la elección de la idea, y la consiguiente decisión de hacerla, después del periodo de documentación e información, es conveniente trazarse un plan de acción, un calendario de trabajo, fijarse unas metas a corto plazo, metas que sean realizables y reales. Una vez trazado del plan de acción, sabiendo cronológicamente qué hacer en cada momento, procedemos a su ejecución, y paso a paso vamos tomando pequeñas decisiones que nos acercan a nuestras primeras metas. Metas que hemos establecido a corto plazo, conseguidas las cuales, estaremos más cerca de alcanzar nuestro objetivo.

En ese proceso vamos obteniendo una serie de resultados, los cuales vamos valorando, y vemos si esos resultados nos ayudan a acercarnos a nuestro objetivo, o bien si su valoración nos está desalentando. En esta fase de análisis de los resultados, es cuando sin desfallecer buscamos la forma de mejorar el proceso que estamos realizando, salvar los primeros escollos y documentarnos sobre las nuevas dudas que está surgiendo. Para de este modo proseguir con nuestro plan trazado, haciéndonos conscientes de sí tenemos que modificar este plan que nos habíamos fijado en un principio.

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Continuamos con el proceso en función de los resultados del análisis para avanzar buscando cumplir el resto de las metas que nos hemos fijado hasta llegar al objetivo final. Una vez alcanzado este objetivo vemos como nos sentimos, evaluamos si tenemos que seguir alcanzando este objetivo más veces, y de ser así buscaremos la forma de mejorar todo el proceso una y otra vez, de tal manera que sea más sencillo, más eficaz, y con menos esfuerzo. De no tener que alcanzar el objetivo más veces la mayoría de las personas buscamos nuevos objetivos, nuevos retos, nuevas metas.

Visto así, suena muy teórico. Pero, ¿quieres que profundicemos realmente? Vamos a ello. La mayoría de las personas, saben rápidamente el objetivo a alcanzar. Este hecho es posible gracias a que saben sentir en ellos mismos lo que no les gusta, y lo que les haría sentir de un modo totalmente contrario a como se están sintiendo. Imaginemos que yo hoy me siento disgusto con mi trabajo, no estoy conforme, o no tengo trabajo, si yo me centro en mi disgusto, en mi molestia, me recreo en mi dolor, en mi queja, en mi sufrimiento, no estaré tomando ninguna decisión que dé pie a que yo abandone este estado de dolor o de molestia.
Si la sensación que siento realmente no me gusta yo sabré en ese momento porque me siento de esa manera, la respuesta básica a ese porque, apunta hacia el objetivo a alcanzar para yo dejar de sentirme de este modo. Es decir la mayoría de los objetivos que elegimos, se basan en sentirnos de un modo totalmente contrario, a como nos estamos sintiendo ahora, pues no nos gusta sentirnos mal. Hay sin embargo ocasiones en la que estamos en un estado, en el que nos sentimos bien, y queremos permanecer en estado u obtener un placer superior a raíz de dicho estado. En base a esto nuestro objetivo será seguir sintiéndonos bien, proporcionándonos más placer con aquello que queremos.

¿Qué es el deseo? Es un acto volitivo que surge de una sensación, con el objetivo de satisfacernos con la misma o con otra nueva sensación. En base a esto cualquier objetivo que nos fijamos en la vida, tiene como fin, hacernos sentir una sensación. Alcanzar nuestro objetivo implicará el haber conseguido sentirnos como idealizamos que era sentirse de esa manera o como sabíamos que era sentirse así antes de lograrlo. Si al alcanzar nuestro objetivo no nos sentimos como esperábamos, surge la decepción. El contraste entre la sensación alcanzada y la sensación que buscáramos sentir, es ésta comparación la que nos hará sentir mejor o peor y en función de esto estableceremos si lo que hemos alcanzado nos gusta, nos hace sentir bien o nos defrauda, no nos gusta tanto, o nos decepciona en exceso.

Muchas personas pueden pensar que el objetivo de buscar un nuevo trabajo es tener dinero, más calidad de vida, o expectativas de futuro, pero de lo que se trata realmente es de volver a sentir o conseguir sentir unas sensaciones que nos hace sentirnos seguros, bien, estables, y que nos da autoestima y momentos de felicidad.

Cuando estamos tratando de alcanzar un objetivo que nos hemos fijado, nuestro condicionamiento emocional, el saber lidiar con nuestras emociones, y con todas aquellas sensaciones que van surgiendo, nos capacitarán más para poder alcanzar nuestro reto.

¿Cuándo surge la desilusión, la decepción, en el deseo de alcanzar una meta? En cualquier punto del camino, en el que estemos valorando los resultados alcanzados, estaremos sintiéndonos de un determinado modo con lo que observamos. Si esto que sentimos al valorar los resultados es de inferior calidad a la motivación que teníamos al comienzo, surgirá una pequeña sensación de desilusión que puede implicar una pérdida de motivación. Este contraste de sensaciones es lo que hace que movamos nuestros pensamientos para concretar si vamos bien, si vamos mal, si alcanzamos resultados, o si se nos niegan.

¿Cómo mantenemos una motivación adecuada si no conseguimos unos resultados favorables? Confiar a ciegas en alcanzar nuestro propósito, independientemente de los resultados que vamos obteniendo, sería tan adecuado como inadecuado. Esa confianza ciega nos impediría analizar los resultados alcanzados de un modo objetivo. Pero también esa confianza ciega nos permite analizar los resultados alcanzados desde una positividad que nos lleva a superarnos por encima de resultados desfavorables, siempre y cuando no nos estemos engañando con la meta que nos hemos propuesto y esta sea real y no ilusoria.

La mayoría de las personas lo primero que necesita antes de querer hacer algo, es estudiar como se dice las cosas, como se piensa las cosas que se ha dicho. Si te haces consciente de tu diálogo, cuando inicies tu plan de acción trazado, verás si eres muy negativo en tu forma de pensar o un tanto alocado, y sentirás que es tu propio diálogo el que te puede desmotivar por cómo has pensado desde siempre tu vida. Reenfocar tu dialogo, reestructurarlo, cambiar tus expresiones, sin crearte un rumbo ilusorio, te puede facilitar que alcances tus metas más rápidamente. Siempre has de recordar que es tu propio contraste, tu propia comparación, entre lo que esperabas conseguir, (lo cual es un hecho ilusorio), y lo que has conseguido (hecho real), lo que te puede decepcionar o motivar para continuar con tu proyecto.

Entonces hemos trazado un plan de acción, en el cual en cada una de las metas a medio o corto plazo, hemos puesto expectativas, tal vez expectativas emocionales. Sabemos que toda expectativa es una idea ilusoria que no se ha producido aún, si, pero que al vivirla en nosotros como real en ese instante que la ensoñamos nos produce una sensación. Si una vez alcanzada la meta, que ha sido el desenlace real del plan trazado y que es un hecho real, no nos sentimos como sentimos con nuestra ilusión vivida anteriormente, habrá entre las dos sensaciones, y esta diferencia nos dirá si nos gusta o no lo que hemos conseguido.

¿Qué quiere decir esto? Que cuanto más real sea el plan que nos hemos trazado, más sencilla, más cortas las metas a alcanzar, más medibles los tiempos, y menos sea el espacio que dejemos para expectativas ilusorias o probabilidades que no dependen de nosotros, menor será el grado de decepción que sintamos al vivir la consecución de las metas reales.

Cada vez que sufrimos una pequeña decepción, porque aquello que alcanzamos, no se corresponde con lo que esperamos alcanzar, podemos valorarnos personalmente, y entrar en una autocrítica que implicaría pérdida de autoestima. Esta pérdida de autoestima, implica, que tengamos menos valor a nuestros ojos. Esto conlleva que nos incapacitemos un poco más para alcanzar resultados más favorables. Hemos de ser muy observadores con nuestra propia autocrítica en este proceso y sabernos respetar, porque nos puede crear desmotivación al restarnos la capacidad de poder alcanzar nuestros objetivos.

Si a lo largo del proceso llegamos a un punto, en el cual no alcanzamos los resultados que nos hemos impuesto, independientemente de la decepción a la que llegamos continuamente fruto de nuestro fracaso, surge de ella la frustración, que conlleva a la larga el decirnos que no podemos alcanzar lo que queremos, o que nos es muy difícil, o que no es posible, o que no conseguimos nada.

meta3Lidiar con la frustración no es sencillo, las personas tienen diferentes comportamientos ante la frustración. Unos se abandonan, la frustración les supera. Otros se motivan a buscar una variable de cambio en su propósito con el fin de alcanzar el mismo objetivo, y buscan nuevos resultados para ver si con ello consiguen llegar a esa meta que tenía fijada. En estos nuevos caminos pueden volver a sentirse frustrados si no alcanzan el objetivo que se habían propuesto, en ese caso lo más conveniente es ver si realmente lo que nos hemos propuesto es realizable, es real, y se puede hacer. De ser así deberíamos dividir esa meta que queremos alcanzar en metas más sencillas encadenadas unas con otras y que nos lleven a obtener nuestro objetivo. De tal modo que implementaremos acciones que nos lleven a conseguir la primera meta sencilla o el primer escalón de esa escalera que nos lleva a conseguir al final realizar esa meta que me estaba frustrando. Una segunda opción ante esa meta que nos frustra y que no alcanzamos es variarla ser capaces de aceptar que podemos variar nuestro objetivo encontrar un objetivo parecido o cercano que nos aporte la misma sensación que buscamos sentir al principio cuando iniciamos nuestro plan de acción.

De este modo podemos ver que en función del análisis de resultados, las premisas con que comenzamos nuestro viaje podemos cambiarlas para alcanzar los objetivos o para mejorar el proceso, pero también podemos ser capaces de comprender que podemos cambiar de objetivo a mitad de camino viendo los mismos resultados pudiendo de este modo adaptarnos a las circunstancias y no sufrir una frustración inadecuada por ir hacia un objetivo demasiado difícil en este momento.
¿Qué nos motivaría en un plan de acción trazado para la consecución del objetivo?, ¿qué los resultados que alcanzamos sean favorables?, y ¿qué las metas que nos pongamos sean sencillas? Y ¿qué podamos valorar esas metas en un periodo muy corto de tiempo? Atento, pasos muy cortos que podamos alcanzar fácilmente esto se consigue dividiendo un objetivo en pasos muy pequeñitos, muy sencillos y que sean fáciles de conseguir. Cuantos más corto y sencillo sean estos pasos, más fácil nos será alcanzar nuestras metas cercanas y las sensaciones que vamos teniendo al alcanzar nuestros pequeños objetivos, estos mini pasos, harán que nos sobremotivemos y nos sobreestimulemos para ir alcanzando el siguiente mini paso. De este modo, estaremos viendo nuestro objetivo final más cercano y más fácil de alcanzar. Esta sobreestimulación, ésta sobre motivación hará que nos sintamos muy bien, seguros de alcanzar nuestro reto.

Así pues recapitulando, si estamos sentados en el sofá de nuestro comedor en casa y decidimos tomar un vaso de agua, sabiendo que el vaso está en la cocina y cogeremos el agua del grifo de la cocina, hemos de tener claro, que el fin de nuestro objetivo es saciar nuestra sed, retirar de nosotros la ansiedad de querer beber agua. Esto conlleva que tengamos que ejecutar pequeños movimientos para incorporarnos del sofá, pequeños pasos en los que movemos y articularnos nuestros pies tobillos y piernas, para llegar hasta la cocina, elegir y coger el vaso, llenarlo, beber y sentirnos satisfechos, llenos, sin sed.

Esta cosa tan sencilla que les cuento como es ir a por un vaso de agua la cocina nos ha proporcionado una gran gratificación. Hemos alcanzado el objetivo. Era sencillo y estaba en nuestras manos conseguirlo. Si del mismo modo puedes imaginar que eres un anciano y que no te puedes levantar el sillón y tienes la necesidad de beber agua, el desenlace del objetivo es muy diferente. Habrás de conseguir que otra persona te acerque el vaso de agua para de este modo calmar tu sed. En este caso el objetivo al que quieres acceder y alcanzar, no está en tus manos, depende de que otra persona te haga llegar aquí aquello que tú buscas o deseas. Esto puede incrementar la cantidad y la cualidad de las sensaciones que experimentes en función de si eres atendido o no.

Muchas veces queremos realizar un objetivo increíble, y lo que podemos hacer es empezar a estudiar como estamos realizando en la vida objetivos más sencillos. Esas pequeñas cosas que están a nuestro alcance y que las obtenemos rápidamente, nos pueden servir de medio de estudio para saber como conseguir alcanzar metas más elevadas, más distantes, o de mayor calado.

Si te imaginas en la situación de que te incorporas levantándote a por el vaso de agua, te puedes hacer una idea de la capacidad que tienes para ponerte de pie. Cada vez que muevas tus piernas te puedes dar valor porque estás capacitado para andar. Cada paso que das sabes que te acerca más a esa cocina de tu casa que te es tán cercana y esto te estimula a seguir avanzando pues tienes el objetivo a la vista. Te sientes capacitado y con fuerzas para llegar hasta él, avanzar un paso te acerca más a tu objetivo y no dudas ni un instante en que llegaras a la cocina y cogerás tu vaso de agua. No dudas ni un instante. Quédate con esta frase.

Todas aquellas divisiones que realicemos para alcanzar nuestro objetivo y que conlleven que nos creen esa seguridad, y por consiguiente que no nos cuestionemos, hará que alcancemos nuestro objetivo siempre. Saber que parte del plan trazado está en nuestras manos y qué parte está en manos otras personas o es su responsabilidad y en qué grado dependemos de estas últimas para alcanzar nuestro objetivo es muy importante. Saber delegar esa responsabilidad saber confiar en esas personas y saber valorar de manera real los resultados obtenidos de esas personas, nos ayudaran a no sufrir un exceso de ansiedad, preocupaciones o pequeñas decepciones, que cambien nuestra motivación primera y nuestra gran ilusión de conseguir ese sueño o ese objetivo.

Así pues, un plan de acción eficaz sencillo de múltiples pasos, un objetivo real, sin demasiadas expectativas, nuestra adaptación al cambio, y sentir una seguridad de que lo alcanzaremos sin dudar, siempre motivados en avanzar, hacen que todo sea más eficaz, sencillo, y que nuestra voluntad no desfallezca hasta alcanzar nuestro sueño.

Miguel Angel Miguel Andrés

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