El Amor

El amor debe sentirse desde el niño interno,

debe florecer en el estómago y vivir en el corazón.

Se siente como un torbellino de mariposas que te impregna todo el cuerpo,

se siente como una cascada de energía de la cabeza a los pies,

el pulso se te acelera y la sonrisa se dobla.

Un niño no tiene temor a ofrecer su amor,

lo da, puro y humilde, sin tiempos, ni cuestiones.

Lo da por que sí, sin saber por qué, pero lo da,

no sabe de otra manera…

Es así como se siente el verdadero amor, el amor del alma,

en la distancia, en la cercanía, en la libertad de ser.

Es y ya está, lo demás es un mundo adulto, lleno de prejuicios, apegos y egos.

El amor es niño y como tal, no debe nunca morir,

debe vivir en ti, él sabrá dónde y a quién ofrecérselo, sin más…

Autor. Marta Aguilar Rosiña

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