El Arte de Abanicarse

abanicarse marta

Hace unos días paseaba por las calles de un barrio de Madrid, y entré en un comercio con la intención de comprar un abanico, pues hacía calor. Y con un abanico en la mano, siempre es más llevadero el calor veraniego, en una ciudad.

Fue ahí cuando surgió este artículo, quise saber sobre el lenguaje del abanico, pues siempre me resultó una cosa muy curiosa. Ver más…

Alma y Luz Revista Nº 9

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