El Desapego

 

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El desapego no es deshacernos de las cosas. Es conquistarnos, hacer que las cosas no nos posean, ni nosotros poseamos a las cosas. Es decir, no dejar que nuestra voluntad esté gobernada por lo que somos o tenemos, ni por lo que no somos o no tenemos.

Unos pueden practicar el desapego vendiendo todo y no teniendo nada, o regalando lo suyo, y otros se pueden sentar en medio de todo lo que tienen y desapegarse en su cabeza de todas las cosas que tienen, y de las que no tienen. El sabio, se desapega de todas las cosas que sabe, y de las que no sabe. Uno aprende a desapegarse de cómo se piensa a sí mismo, y de no pensarse, y esto sin el dolor del sacrificio, por no comprender en realidad la virtud del desapego.

Entender por qué una canción nos gusta, y saber que la canción la asociamos a lo que vivimos y sentimos ese día con esa canción nos hace ver, que la canción es una cosa, y a lo que nos aferramos es a lo que asociamos a esa canción, a lo que nos hacen sentir, a lo que es para nosotros. Lo importante que es nuestro pensar sobre algo o nuestro sentir acerca de ello. Ver que sin ello no podemos ser nosotros, pero con ello sí. ¿Acaso ésta identificación crea nuestros apegos? ¿Son las cosas que tenemos o poseemos las que nos definen y sin ellas no sabríamos decir cómo somos? ¿Es por ello que desprendernos de ellas, de lo que nos hacen sentir, se convierte en un sacrificio doloroso? ¿No entendemos que es la identificación, la asociación mental o emocional hacia las cosas o las personas lo que en realidad se trabaja en el desapego?

No somos lo que pensamos, no somos lo que sentimos. El apego emocional o mental a las cosas que tenemos o que poseemos y a las cosas que no tenemos o no poseemos, nos hace que las cosas o las personas sean parte de ese como somos. Pero ese como somos que definimos, no es real, es una ilusión. El camino del desapego nos ayuda a disolver la ilusión del disfraz que nos hemos creado ante la posesión de lo que pensamos o sentimos y ante la carencia de lo que pensamos o sentimos. Retirar de nosotros esta imagen creada al identificarnos con todo aquello a lo que nos apegamos y que nos define es el trabajo que se realiza con el desapego. Retirar esa imagen que no es real para ahondar en nosotros y llegar a nuestra realidad intangible y atemporal.

El camino del desapego nos ayuda a que la mente no se mueva, no derive sin guía. Y aquí en ese ahora surge la razón para darte todos los ejemplos de las cosas necesarias y sin las cuales no puedes vivir y entonces tal vez un día te desapegas de lo fácil y dejas en tu vida otras cosas que te atan al mundo. Pero querido amigo, ¿no crees que el desapego a veces solo es mental o emocional? Hay personas que necesitan realizar un desprendimiento material o físico para poder conquistar el desapego, lo cual implica a ratos dolor, otras se sientan a meditar en silencio.

Pero si superas esos razonamientos y sigues, consigues ver, que todo lo correcto lo tienes en cada ahora, que puedes soltar y confiar, sin aprehenderte a nada, teniendo todo, sin poseer nada y vivir. Un día puedes descubrir que un millón de euros tiene el mismo valor que una cuchara de madera o que una balda del armario. Somos nosotros los que decimos que son, que importancia tienen y cuánto valen las cosas para nosotros.

Es pues retirar nuestra forma de pensar y de sentir de nosotros, transmutarla, más que quitar las cosas y las personas de nosotros, para después estar con todos, con una libertad absoluta, sabiendo aceptarles y aceptarnos, sin poseerles ni que nos posean ni ellos, ni nuestros pensamientos y nuestros sentires hacia ellos, ni la interpretación del que pensaran o que sentirán.

Desapegarte es dejar de asociar lo que piensas o sientes a las cosas que dices que tienes o posees y son tuyas o valen mucho para ti. El desapego esta en ti, pero puedes echar a cualquiera fuera de tu vida para no pensar en esa persona, aunque esto no es desapego, es lo que tú deseas, pues mientras esa persona esté cerca de ti, no sabrás controlar tu mente.

Viejo amigo, querida amiga, nada es tuyo y todo te pertenece.

La realidad del desapego es que por medio de la práctica de éste, te haces libre de tu mente y de tus emociones, de tu identificación con la ilusión, para que esa asociación te genere una identidad y tú la puedas mantener, porque en realidad no te conoces.

Miguel Angel Miguel Andrés

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