El Fuego y Las Velas

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El fuego purifica mi vida y me da una nueva oportunidad. El pasado queda atrás y llega la hora de la verdad. Tengo derecho a vivir, a ser feliz y a reír. Que la magia sea conmigo y con todo el mundo. Que el poder sea aquí presente y que esta noche mágica quede grabada en todos los corazones.

De todos los rituales en los que predomina el elemento fuego, los que hacen servir las velas son, sin duda, los más utilizados en todo el mundo para cualquier petición mágica.
Pueden contener gran cantidad de correspondencias mágicas incorporadas a cada una de ellas. Los velones de altar, blanco el situado a nuestra derecha y que representa el polo positivo; y negro el de la izquierda representando al polo negativo. Simbolizan el el universo que preside el ritual. Las velas planetarias que nos indican el propósito del ritual y las velas zodiacales que nos informan del vínculo de la persona a ese ritual. Tanto unas como otras tendrán el colorido que les corresponde en función de la tradición mágica en la que estemos operando.
Todas han de “vestirse” aplicando aceite litúrgico mientras vamos decretando y conjurando que queden purificadas y que trabajen para nosotros cumpliendo fielmente el objetivo asignado.
A continuación pasaremos a personalizarlas grabándoles el nombre de la persona a la que el trabajo mágico vaya dirigido, así como el propósito específico de éste.
Mientras efectuamos esta preparación con las velas, debemos pensar con gran concentración en nuestro deseo, viéndolo ya hecho realidad. La voluntad, el deseo firme y confiado, la concentración y una precisa visualización del resultado ya obtenido con todos los detalles que seamos capaces de recrear son ingredientes mucho más importantes de lo que a primera vista pueda parecernos para un feliz resultado de la operación mágica.
Las velas tienen su propio lenguaje mágico, nos indican cosas que pueden producirse de inmediato, o a medio o largo plazo por su forma de arder. Cuando la llama tiene una cierta oscilación sin causa física que lo justifique, como una corriente de aire por ejemplo, es que el trabajo mágico se está realizando, de alguna forma, en el mundo astral.
Cuando utilizamos varias velas en un ritual y una de ellas arde con llama alta y brillante nos está indicando fuerza, buena actividad y suerte. En función de su posición también nos puede ofrecer interesante información adicional. Si fuesen todas las velas las que tuviesen esa llama alta y sostenida, sin duda podemos afirmar que el ritual está funcionando muy bien, la energía se moviliza con mucha fuerza y el resultado del mismo será un rotundo éxito. Pero estemos vigilantes pues si la llama alta y poderosa se contrae y vuelve a expandirse en repetidas ocasiones nos está indicando conflictos, complicaciones y bloqueos entre las energías.
Son muchos los detalles y matices que se pueden producir tanto con la llama como con la cera al derretirse pero tenemos que pensar en una frase a la que tengo especial cariño y que creo que expresa una gran verdad:

La práctica hace maestros

Así que os invito a practicar este noble arte que es la magia, pues no debéis olvidar que todos somos seres mágicos y vivimos en un universo mágico.

Rossana Lara
Escritora- Canalizadora- Cabalista
Maestra de Crecimiento Espiritual

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