El Reto de Enero

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Esta mañana mientras conducía y superaba un semáforo en ámbar recordé las palabras que un amigo dijo hace unos cuantos años mientras el conducía su coche por las calles de Madrid, estando yo sentado al lado y un coche nos superaba a toda velocidad saltándose un semáforo en ámbar profundo.
“Corre, corre que vas a ser el primero del próximo semáforo.”
La sensación de prisa sucede cuando al estar realizando una acción en el presente, queremos o deseamos realizar otra acción que dista un poco en tiempo de esto que estamos haciendo ahora. Es decir tenemos un pensamiento que define un objetivo a realizar y que ahora mismo no lo podemos hacer todavía, pues estamos haciendo lo que hacemos, pero nos condiciona a terminar rápidamente con lo que hacemos para alcanzar la realización de nuestro objetivo. Explicado de otra manera pensamos en lo que vivimos en este instante, mientras en un segundo plano mantenemos el pensamiento objetivo de la siguiente acción a conseguir.
Para la prisa, el objetivo es llegar a tiempo, luego tenemos un pensamiento de base que nos dice a qué hora tenemos de llegar, porque es importante llegar a tiempo y que es lo que tenemos que hacer cuando lleguemos. Mientras vamos hacia ese lugar para llegar a tiempo, solo podemos hacer lo que hacemos, bien sea conducir, caminar, ir en tren, metro o avión, el caso es que mientras mantengamos el pensamiento en nuestro segundo plano, diciéndonos de llegar cuanto antes, no aceptaremos la realidad, y esta es que estamos donde estamos.
Cuando el objetivo es finalizar una tarea para empezar otra, o para ir a casa, o terminar una actividad para empezar otra, acumulamos ansiedad también, prisa y estrés, el pensamiento objetivo en segundo plano que nos acelera es la siguiente actividad a realizar, mientras que en un primer plano estamos realizando la actividad actual. Cuanto más mantengamos el pensamiento objetivo en nuestro presente y más importancia le demos, más ansiedad nos generaremos.
Si el pensamiento objetivo significa tener muchas actividades pendientes por realizar en un momento posterior, implicará un mayor grado de ansiedad, y de estrés. A mayor importancia de las actividades pendientes y a mayor exigencia, mayor índice de estrés. Si la impotencia o la frustración frenan el pensamiento objetivo se creará mayor ansiedad y otras emociones condicionadas.
Así pues el reto de este mes es el siguiente, cada vez que te encuentres en ese estado de ansiedad en el que tienes un pensamiento objetivo en mente, a realizar cuando termines la actividad actual, harás lo posible por comprender que hasta que no termines lo que estás haciendo no tiene sentido pensar en lo siguiente, así que lo quitarás de tu pensar para centrarte únicamente en lo que haces y de este modo reducir la ansiedad que te creas por tu forma de gestionar tus objetivos a realizar.
Cada vez que consigas esto, respiraras suave y profundamente dos veces, parpadeando ligeramente, te puedes decir que tendrás tiempo para realizarlo todo y seguirás involucrado en tu labor totalmente centrado en ella. Si tienes prisa o ansiedad por terminarlo todo y no te da tiempo, no estarás cumpliendo el objetivo de este reto, el cual consiste en la no creación de estrés.
Toma nota a diario de las veces que padeciste de ansiedad, prisa o estrés, así como de las veces que lo evitaste, lleva una cuenta diaria, hasta que establezcas la rutina consciente de este reto y en un tiempo puedas ir viendo en tus anotaciones que no padeces de ansiedad, prisa o estrés o que has reducido considerablemente el número de veces que la padeces a diario.
Miguel Angel Miguel Andrés

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