Feliz Año

feliz año

¿Eres feliz?, me preguntó una persona muy especial para mí y a la que quiero y respeto mucho.
Y sin pensarlo respondí contundentemente, si, lo soy.
Sin más explicaciones, ni cayendo en justificaciones. Cuando uno no piensa para responder, es porque esa voz nace del alma.
Esa persona no se quedó conforme, quizás quería que yo le argumentara el por qué de ese sí. ¿Pero, por qué debía argumentarlo? ¿Quizás no se lo creyó? ¿Quería argumentos de convencimiento porque no le valía simplemente aquella silaba?
Lo cierto es que no lo hice, me quedé con ese sí rotundo, y ahí terminó mi respuesta, pues no habían más palabras, un sí es un sí. Y dejarme deciros, que es enormemente grandioso decir Sí, con ese convencimiento, como para acompañarlo de por qués. Quizás si me hubiera preguntado a continuación el porqué de él o que es lo que me hacía feliz, se lo hubiera dicho.

Y ya en mi silencio, me pregunto a mí misma, ¿qué es la felicidad? ¿En qué consiste para mí la felicidad?
En este comienzo de año, como en tantos otros y por tradición, se desea siempre amor y felicidad. Pero la felicidad es realmente muy relativa, puesto que cada uno tiene su medidor de felicidad y realiza su propia prueba de calidad a su felicidad.
Para mí la felicidad es un estado, mi estado interior de paz. Es en donde me siento en mí a agradecer lo que soy y en donde me hallo para agradecer lo que recibo de mi exterior. Eso es la felicidad para mí, en estos momentos y en el grado en el que estoy de conciencia, (si es que la conciencia puede medirse por grados).
Quizás para otras personas la felicidad sea otra cosa. Recuerdo que en el pasado, mi felicidad se hallaba o mejor dicho, mi felicidad dependía de una economía estable, de estar contenta siempre, del cariño de los míos, de mi familia y amigos, de hacer en todo momento lo que quería. Y también, de tener y poseer. Pero resultaba que nunca terminaba sintiendo y alcanzando la felicidad, siempre había algo que me lo impedía, algo que me hacía terminar frustrada. Desde luego, me proporcionaba infelicidad el que no saliera las cosas o no fuera todo como yo quería.
Después fui comprendiendo según vivía mi vida y mis experiencias, que mi felicidad se encontraba en el agradecimiento, en darme valor a mí misma y en valorar y agradecer todo lo que llega a mi desde fuera. Entonces, fue cuando hallé ese estado de felicidad resultando que no es en sí estar contento, el dinero y el placer o depender del amor que te rodea. Si no que es la paz en mi interior, siendo esa paz la que me permite ser feliz.
La paz que se siente siendo y estando en uno mismo. Aceptando como eres y estando siempre en ese lugar interno donde te permites ser como eres. Donde te permites agradecer lo que tienes, ya sea poco o mucho. Ese sitio, es la paz que te permite ser feliz. (Parece un juego de palabras pero esa frase es realmente digna de meditación).
Tengo paz en mí, teniendo más o menos, pudiendo disfrutar de los míos o no, o incluso teniendo algún día de lágrimas, soy feliz. Y desde mi felicidad, amo y vivo en paz. Así que desde ella y en mí, os deseo un buen comienzo de año y mucha paz interna.
Lo que es dentro es fuera.

Marta Aguilar Rosiña

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