Fray Salvador d´Horta

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Cuentan que una pareja adinerada cayó en la pobreza y tuvieron que ser admitidos para vivir en caridad y al mismo tiempo enfermos en el Hospicio de Santa Coloma de Farnés. Cuentan que restablecidos, pidieron asistir en el Hospital, consagrándose a esta tarea. Así asistían a pobres y enfermos, fue entonces allá por 1520 que Dios les dio un hijo.

Vivió con ellos hasta la adolescencia, tiempo en el cual se mudó a Barcelona para trabajar como aprendiz de zapatero. En esos días sintió la llamada de la fe y fue al convento de Santa María para que los hermanos franciscanos le admitiesen en su comunidad como hermano converso.

Admitido, y ya con el hábito de San Francisco trabajó de ayudante de cocinero. En una de esas cuentan que dicen que tenían que agasajar a un invitado importante el cual había mandado por delante de él, las viandas a preparar para el banquete, cuentan que el cocinero se puso malo y mando a su ayudante Salvador a avisar al padre guardian, dicen que el joven novicio cayó absorto en oración durante horas. El padre guardian, al ir a ver cómo iban los preparativos encontró la cocina cerrada. Buscaron por el cocinero y le encontraron encamado, al decir éste que su ayudante sabia de él y que le mando a buscar soluciones, rápido fueron a buscarle. Le amonestaron muy molestos por su falta y le amenazaron con echarle del convento. Fue entonces cuando cuentan que dicen que al abrir la cocina se encontraron con todo preparado. Sabiendo que nadie había podido abrir la cocina pues la llaves las tenía el padre guardian, se quedaron admirados de tan tamaño milagro. Pasado el tiempo del noviciado, Fray Salvador pronunció sus votos.

Dicen que cuentan que fue trasladado a un convento de Tortosa, donde ejerció como portero y limosnero, dando limosna a los pobres que se presentaban, creciendo en humildad y en virtud. Fue en aquella población donde comenzó a realizar sus primeros milagros, rezando por los enfermos. Al crecer su fama de santo, empezaron a llegar más personas al convento buscando por su cura y los hermanos observando que esta afluencia ponía en peligro la paz del claustro pidieron que se le trasladase a otro convento.

Fue hacia el año 1559 cuando Fray Salvador llego a Horta de Sant Joan, y la revolución que se produjo allí, hizo que este pueblo fuera en poco tiempo conocido en toda España. Al poco tiempo de estar allí una muchedumbre de enfermos, impedidos y discapacitados llegaron hasta Horta buscando al Santo de Tortosa, llamaron a las puertas del convento y el Fray salió y les dijo que confesasen y comulgasen e invocasen a la Santísima Virgen María, luego de cumplir con esto regreso el Hermano, bendiciendo a la multitud y realizándose el milagro donde todos quedaron curados menos un paralitico, el cual preguntando porque todos menos el, le dijo Salvador, porque no te has confesado ni tenías confianza como ellos. A lo que el impedido pidió perdón y suplicó por confesarse. Y el Hermano le dijo de ser así, levántate y ve a confesarte. A lo que se levantó curado y fue a confesarse. Se hizo público semejante Virtud y cada día llegaron más y más peregrinos a los cuales atendía y curaba.

No tardó mucho tiempo la inquisición de poner a prueba al milagrero, el cual fue testado y quedo absuelto. Al igual que en Tortosa, al cabo de unos años, los Hermanos del convento se cansaron de la afluencia de gente, y decidieron cambiar el nombre del milagrero y enviarlo a Reus. Poco después lo volverían a descubrir, y lo enviaron a Cagliari, Cerdeña. Donde vivió dos años más hasta su muerte en 1567. Fue beatificado y santificado.

Miguel Angel Miguel Andrés

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