La Impermanencia del Amor

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El tratamiento que damos a lo que percibimos nos dice si nos atrae lo que contemplamos y si nos gusta, si estimula algo en nosotros, incluso si surge el amor.
Este amor surgido de la interpretación de lo percibido por nuestros sentidos en base a nuestra experiencia, está sujeto a nuestro juicio o nuestro discernimiento.
Además, solemos asociar mentalmente el amor que sentimos en nosotros por alguien a ese alguien y no a que nació en nuestro pecho y es nuestro amor, independiente de la causa externa.
Así pues en una primera etapa conocemos el amor como el sentimiento que surge en nosotros ante una causa externa que nos atrae, nos gusta, nos sentimos bien con él o ella, etc.
Tenemos un sentimiento de amor en nuestro pecho, pero está asociado a esta causa externa a nosotros.
Al valorar en todo momento nuestra relación con la persona que amamos, estamos cambiando en nosotros nuestro sentimiento de amor, si lo que juzgamos es valorado como positivo, el amor por la causa externa se mantiene o crece, si lo que valoramos nos defrauda o decepciona, nuestro amor se reduce y aparece en su lugar el dolor.
Si continuamos con la crítica de la persona podemos matar nuestro sentimiento pues lo asociábamos a dicha persona, quedándonos vacíos de amor, pero con un dolor en su lugar, dolor que da paso a no sentir nada, durante un periodo de duelo, tiempo en el cual el chacra se recupera y posteriormente vuelves a sentir tu amor.
Así pues este amor contemplado de esta forma, está sujeto a cambio, es impermanente, durante unos periodos de tiempo puedes sentir amor y en otros no sentirlo.
Si nos centramos podemos ver que asociamos lo que sentimos, nuestro amor en nuestro pecho a lo que pensamos, no dejamos libre lo que sentimos, de nuestros pensamientos, luego amar duele, duele por lo que pensamos, el juicio, nuestro juicio, agiliza o bloquea el cuarto chacra, el cual es el encargado de mover esta energía, la del amor, nuestro pensar hace que amemos más, menos o nada o que aparezca el dolor.
Entonces durante esta fase nos encontramos amando a alguien en función de lo que pensamos de él, de lo que sentimos de agradable al estar con esa persona, de las cosas que vemos en él y no están tanto en nosotros, aunque el amor hubiera surgido en nosotros de forma natural, no nos hacemos conscientes de este hecho pues rápidamente lo relacionamos con lo que pensamos de la persona en cuestión o lo bien que nos sentimos con ella o el efecto placebo que hemos desarrollado.
Este amor asociado a una causa externa, implica también que si perdemos la causa externa de nuestro amor, pensaremos que hemos perdido lo que amábamos y retiraremos el amor de nuestro pecho, con lo cual tendremos dolor en nuestro pecho en el lugar donde antes había amor.
Así, estoy diciendo que tocar o retirar nuestro amor de nuestro pecho, de nosotros, en base a lo que pensamos, ocasiona dolor.
Consideremos el asunto de otro modo, aprendemos a amarnos a nosotros, y sin dejar de amarnos y sin vaciarnos de nuestro amor, amamos a las personas, de tal manera que nuestro juicio sobre ellas no afecte al amor que sentimos por nosotros primero y por ellas, manteniéndose en nosotros un amor que bien podría decirse que es incondicional y muy libre de carencias afectivas
Este amor estaría sujeto a nuestra personalidad, al cómo nos vemos, al cómo nos valoramos, a que amamos en nosotros, luego aun siendo más difícil que lo perdamos, también está sujeto a cambio, al cambio del cómo somos en función de cómo nos veamos. Si no nos amamos de forma incondicional a nosotros, sin juzgarnos, no podremos hacer solido este amor en nuestro interior, para tenerlo establecido de forma estable y permanente en nuestro pecho.
Quiere esto decir, que si seguimos valorándonos, estamos juzgando nuestro propio valor y la forma en la que nos amamos y respetamos, haciendo que este amor con el que nos llenamos sea variable en cantidad y cualidad, luego también está sujeto a cambio, y si cambia nuestra visión de nuestra personalidad o el mundo nos aprieta y cae nuestra autoestima, podemos dejar de saber amarnos.
Otra cosa también es que los estímulos percibidos por los sentidos pasan directamente por la mente, y ante determinadas causas externas, escenas que no nos gustan, no hay filtro que pare lo que interpretamos, produciéndose juicios muy rápidos y afectamos a este amor que sentimos, y es que la personalidad tiene su sistema de creencias, su sistema de valores, y su parte inconsciente que mueve la mente o la emoción de gusto o disgusto tan rápido que no podemos frenar lo que ocurre, afectando a lo que sentimos, a nuestro amor. Lo cual, implica hacerlo de nuevo no estable, impermanente.
Viendo lo anterior, el amor incondicional estable, requiere que nos sepamos amar a nosotros mismos en ausencia de juicio para llenarnos de nuestro amor y luego irradiar este, hacia el exterior, sin vaciarte de él y también sin juicio.
Esta ausencia de juicio nuestro, no tocaría nuestro cuarto chakra y no modificaría nuestro amor.
Aun así, este amor es de la personalidad, es efímero en el tiempo, está sujeto a cambio, renuncia o sacrificio de lo amado.
Un poco más allá en este camino en el que aprendemos a amar, si nos hemos desarrollado caminando hacia nuestro interior, llegamos al alma.
Si, si hemos realizado un camino interior de crecimiento, podemos entonces conocer otro tipo de amor, el del alma y tendemos hacia éste por ser más perfecto que el amor incondicional que manteníamos en nosotros, además de ser más libre y no estar sujeto o condicionado.
Claro está que llegar a estar establecidos en este amor del alma, requiere el desarrollo interior completo de la persona, con la disolución del ego, o el sometimiento perfecto del ego al alma, para que en cualquiera de los dos casos, el alma se pueda manifestar en la vida de la persona.
Bien, este amor del alma, es el que tiene en sí mismo permanencia, pues está establecido en la fuente, y es la fuente la única causa no impermanente. Además al consolidar la conciencia del corazón en el alma, el movimiento del cuarto chakra está regido por el alma, siendo estable y en equilibrio. El alma en su camino sigue desarrollando el conocimiento del amor en cualidad y cantidad.
La personalidad, como dije, a lo largo de su vida en sus relaciones sociales va cubriendo sus carencias afectivas para que no duela siempre amar, y va conociendo el amor por la vía del dolor hasta que aprende a amar sin que duela y a mantener en su pecho el amor que siente sin lastimarse por ello, pasando por diferentes etapas, desde los enamoramientos a cualquier otra escena donde pueda aprender a amar.
Es este caminar dentro de la impermanencia de nuestro amor lo que nos hace aprender a amar, recordando que cuanto más grande es el amor que sentimos en nosotros, si lo afectamos o lo retiramos, más intenso será el dolor que nos creemos nosotros por ello.
Recordando, para acabar, que el amor que sientes esta en ti y es tuyo, que los pensamientos que sientes están en ti y son tuyos y que en base a ti, tú haces y deshaces con lo que sientes creándote dolor o no, sabiendo por lo tanto que no es el otro, el que te creara más o menos dolor, si no tú, al tocar tu amor en ti por ti mism@ al haber asociado tu amor a otra persona o cosa.
Algún día plantéate que el amor que sientes en ti es tuyo, y que si la causa externa se va, puedes mantener tu amor por ella sin tener que tener necesidad de esa causa ni dependencia alguna, solo es tu forma natural de amar a otro ser que paso por tu vida.

Miguel Angel Miguel Andrés

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