La Leyenda de Sant Jordi.

leyenda de san jordi

Cuentan que dicen…

En una pequeña Villa que recibe por nombre Montblanc, los aldeanos andaban muy disgustados y profundamente atemorizados, pues en las proximidades de su pueblo, en la montaña cercana más alta, habitaba un feroz dragón.

Cuentan que por el día esa enorme bestia bajaba de la montaña hambriento y sobrevolaba las cosechas destruyéndolas, comiéndose al ganado que pacía por el lugar y que con tanto esmero cuidaban. Los habitantes de la villa estaban muy descontentos, malhumorados, aterrados, pues perdían sus cosechas, su ganado, pasaban miedo y huían despavoridos para salvar sus pobres vidas.

Reunidos en conclave todos los parroquianos decidieron que para evitar los destrozos del dragón y poder seguir teniendo una vida más o menos normal, se realizaría un sorteo entre todos los habitantes del lugar, se depositarían sus nombres en un canasto y se extraería cada día un papel del canasto con un nombre, el lugareño agraciado con tal suerte sería entregado al dragón.

Durante un tiempo este sorteo funcionaba a la perfección, la bestia quedaba satisfecha y se conformaba con saciar su hambre de tal modo, así pues, los habitantes del lugar perdían a un vecino cada día pero tenían vida.

Cierto día, el rey al extraer el papel de la cesta, sacó el nombre de su hija, la princesa. El pueblo no estaba conforme con este sorteo pues no querían perder a su futura gobernante, el rey se ofreció a ocupar su lugar, pero la princesa muy valiente, se responsabilizó de su suerte y se encamino a la montaña, como ofrenda al dragón, al igual que muchos antes que ella habían hecho.

Un poco antes de llegar a la base de la gran montaña, los habitantes expectantes, vieron llegar a un caballero con una armadura dorada, sobre un corcel blanco y un escudo con una gran cruz roja. Era Sant Jordi, un joven soldado romano nacido en Oriente Próximo.

mont blanc

La princesa preocupada por el joven pues estaba a punto de llegar el dragón a cobrarse su festín diario, alerto al joven para que huyera de la zona pues había un gran dragón y si lo veía se lo comería vivo.

El caballero para sorpresa de la joven princesa, la manifestó que no tenía miedo, que no temiera, que no les iba a pasar nada, que él había oído desde muy lejos hablar de este dragón y venia expresamente a combatir a la bestia y si la vencía, liberaría del sacrifico a la princesa, como también liberaría al pueblo de las penurias de su lotería diaria.

Con un gran rugido hizo su aparición el dragón surcando el cielo en pos del caballero y la princesa, ésta asustada contemplaba como se acercaba el animal, mientras el caballero reaccionaba colocando la lanza en ristre de tal modo que cuando el dragón estuvo al alcance acertó a clavársela en una estocada mortal.

El dragón cayó mortalmente herido y el caballero desmontó de su corcel corriendo con su espada a terminar de degollarlo. Le clavo la espada y broto sangre del pecho del dragón, la cual al llegar a tierra hizo nacer un rosal del cual salió una rosa roja. El caballero contemplo al dragón muerto, luego corto la rosa y se la ofreció a la bella princesa. Los aldeanos desde las murallas del pueblo ovacionaban al caballero y jaleaban el nombre de su princesa.

El rey para agradecer al caballero, le ofreció la mano de su hija, pero el caballero se excusó de tal compromiso diciendo que no era merecedor de tal honor y que el solo estaba allí por mandato divino para liberar al pueblo de aquel tormento, al que estaban sometidos desde hacía tanto tiempo. Dicho lo cual, monto en su caballo y se fue del pueblo, mientras los aldeanos le despedían agradecidos.

Por este acto tan valeroso, en algunas zonas, el día 23 de abril se regalan rosas a las mujeres más queridas, y del mismo modo libros a los hombres más queridos. Esta leyenda la comparten numerosos lugares, como son, Etiopia, Bulgaria, Georgia, Rusia, Inglaterra, Portugal, Aragón y Cataluña, donde un caballero mitológico realizó esta hazaña.
El costumbrista catalán Joan Amades, situó esta lucha épica de San Jorge y el dragón, delante de las murallas de Montblanc.

Anualmente, coincidiendo con Sant Jordi, se realiza la semana medieval de Montblanc, donde se escenifica en una de sus múltiples representaciones, la gesta del caballero y el dragón.

Miguel Angel Miguel.

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