Los shikulis: El Ojo de Dios

shiculis

Los Ojitos de Dios o Shikulis, son piezas artesanas que elaboraban los pueblos prehispánicos del sur-oeste de Norte América y la península de México. Aunque también se han encontrado estos elementos en algunos pueblos originarios de América del sur.

Los más representativos de esta manifestación ceremonial son la cultura Huinchol (México).

Los Shikulis son tejidos espirituales, basados en diferentes estructuras (formas geométricas y colores), utilizando dos o más palos de base, nos permitirá las diferentes formas.

Representan el proceso elemental de la tierra, el fuego, el aire y el agua.

Los ojos de Dios son una especie de ofrenda hacia la Madre Agua del Este, que es la creadora de las calabazas y todas las flores, su principal objetivo, es el de proteger a los niños. Cuando un niño nacía en la familia, el ojo central lo tejía el padre, entonces, uno de los ojos se agregaba por cada año de vida de su hijo hasta que el niño alcanzaba la edad de cinco años.

Ya, desde hace tiempo, los Ojos de Dios se han extendido por el resto de América, dejando de lado el sentido ceremonial, y acercándolos más al arte. Con sus formas y colores, son verdaderos mandalas sacados de la naturaleza, realizados todos ellos bajo canalización, gracias a una meditación activa profunda.

ojodedios
El trabajo con mandalas es beneficioso para:

Recobrar el equilibrio, el conocimiento de sí mismo, el sosiego y la calma interna necesarios para vivir en armonía. Como cualquier artesanía energética requiere una cierta paz interna y esto se consigue en meditación y la práctica de ella, desde allí toda creatividad fluye como el agua clara de un riachuelo.

BENEFICIOS PERSONALES:

El mandala es un método de curación para el alma. Es la fusión del cuerpo, el alma y el espíritu. Te ayuda a descubrir tu propia creatividad. Te descubrirás a ti mismo y la nueva realidad que te rodea. Vencerás a la rutina y al estrés más fácilmente. Te tranquilizarás y ganarás en confianza y seguridad. Harás un trabajo de meditación activo. Tendrás un contacto real con tu esencia. Te expresarás mejor con el mundo exterior. Te ayudará a expandir tu conciencia. Desarrollarás la paciencia. Te ayudará a despertar los sentidos. Empezarás a escuchar la voz de tu intuición, la voz del alma. Mejorarás la autoestima, te aceptarás y te querrás y amarás más y mejor.

Te sanarás física y psíquicamente.

El Shikuli o Ojito de Dios, como otras muchas creaciones y artesanías energéticas, son un arte hecho desde el alma.

Marta Aguilar Rosiña

Artesana Energética

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