No Consigo Relajarme

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En muchas ocasiones me he encontrado con personas que me dicen que tienen dificultades para relajarse, y es cierto, hay muchas personas que aunque saben relajarse, tienen ciertos impedimentos que les molestan a la hora de disfrutar de esos instantes.

¿Cuáles son estos?

-El tiempo, la carencia de tiempo y el hecho de establecer una rutina a diario para su práctica constante a la misma hora. Recuerdo que en mis comienzos solo tenía 3 minutos antes de dormirme, minutos que utilizaba para relajarme y que con el tiempo, incrementé.

-Las preocupaciones, los problemas, el mañana, todo aquello que ocupa mi mente y la llena de ruido, impidiéndome tener paz y silencio para poderme centrar en la relajación.

-El sufrimiento, haber sufrido una pérdida dolorosa, estar en el pre duelo por la pérdida o en el duelo y no superar ese proceso, hace que almacenes dolor en tu cuerpo. El no aceptar la perdida, te crea más dolor, cuyo resultado final es huir de los pensamientos que te ocasionan dolor, huir del dolor que sientes en ti, desconectar de tu cuerpo y caer en la hiperactividad para no quedarte a solas contigo y pensar en cosas que te ocasionan dolor. Esta necesidad de hacer cosas para evitar pensar en todo aquello que te recuerde tu perdida y tu dolor, te impide tener paz para poderte relajar. Además el propio dolor hará que evites querer sentir tu cuerpo, cosa que has de hacer en una relajación. Al relajarte de forma consciente o inconsciente sentirás tu dolor emocional, recordando los pensamientos asociados a éste, lo que te hará huir de ti para realizar cualquier cosa que te aleje de esos pensamientos.

-La ausencia de determinación o de voluntad para querer tener hábitos saludables.

-El miedo a lo desconocido, o el propio miedo en sí mismo o el miedo a ser tú mismo o el miedo a no ser.

Fundamentalmente estas son las razones que he encontrado en mí caminar y que justifican que una persona no quiera o no pueda relajarse. Cosas ante las cuales hay que detenerse y no insistir en la relajación hasta que la persona las supere.

Comprender que la relajación tiene unas ventajas y es provechosa a todos los niveles, es algo que se obtiene con su práctica. Se sabe que antes de meditar conviene relajarse, esto nos puede favorecer a la hora de querer aprender y establecer un horario fijo.

Saber gestionar nuestros pensamientos, priorizarlos, aplazarlos, quitar los que no sirven, nos ayuda a tener silencio a la hora de practicar la relajación y si no lo conseguimos siempre hay dos trucos que suelen funcionar. Uno, vaciarte y anotar todo lo que piensas en un papel, dejando su lectura para más tarde, esto ayuda a quedarse vacío. Otro modo es acordar contigo mismo dar solución a tus pensamientos a una hora determinada del día y decirte que este es tu espacio para la relajación, el cual es muy importante para ti.

Por otro lado la aceptación de la perdida, del trauma sufrido, conlleva una disminución del tiempo que estaremos sufriendo, y nos permitirá no crearnos tanto dolor emocional como para que evitemos sentirnos. Si no pudo ser y el dolor quedó allí, recomiendo siempre relajaciones cortas, aceptando sentir el dolor emocional, hasta que consiga la persona sentir su dolor en toda su agudeza, para después comprobar que ese dolor se atenúa, se apaga y desaparece. Pudiendo serenar su vida, reducir su ansiedad y comenzar a relajarse de forma provechosa todos los días.

En cuanto al miedo es más o menos como el punto anterior, hay que identificarlo y permitirse sentirlo hasta que sientas que el miedo no eres tú y no gobierna tu vida.

Además para relajarnos, siempre recomiendo incrementar el silencio mental, el ruido que producen nuestros pensamientos, y para esto conviene coger buenos hábitos, o comportamientos que disminuyan nuestro pensar. Como pueden ser:crec2

Priorizar nuestras actividades: implica crear un orden, tener claro que empiezo, cuando lo empiezo, porque y para que lo voy a hacer y sobre todo prestar atención a unas actividades antes que a otras, centrándonos únicamente en la actividad que realizamos sin la intención de acabarla para iniciar la siguiente.

Si has aprendido a relajarte, céntrate en sentirte y dispón tu mente para que se oriente al acto de sentirte a todas horas, evitando así, los pensamientos que no se correspondan con esta atención a sentirte.

Terminar todo lo que comenzamos: Es muy importante no dejar nada a medias, nos tenemos que acostumbrar a finalizar todo aquello que decidimos hacer. Esto significa también no empezar nada que no vayamos a terminar. ¿Por qué? Todo pensamiento o acción inacabada vuelve de forma recursiva buscando tener tiempo mental, buscando una respuesta en cuanto a lo que decidimos hacer. Por otro lado, no terminar lo que empiezas es perder energía. Dejar todo a medias, implica tener tu mente en muchos sitios, ocupada en recordar todo lo que tiene pendiente, así como tenerla generando ansiedad y prisa por terminar todo, o intentar abarcar varias cosas al mismo tiempo para terminar cuanto antes y tener paz. Lo que no puedas terminar hoy, aplázalo, acuerda contigo cuando lo terminarás, y hasta entonces no lo tengas en mente.

Por empezar y terminar, acordamos empezar y terminar cualquier proceso físico. Psíquico o emocional. Todo pensamiento tiene una causa por la que comienza y otra por la que termina. Así también los sentimientos, y las actividades físicas.

Ser ordenado y organizado: despeja tu mente de todo lo que no se corresponda con la actividad que estas realizando. Retira los pensamientos que no se correspondan con lo que haces o no les prestes atención para que se vayan por si solos. De este modo te reeducarás y cambiarás tu forma de pensar, para no ser interrumpido con nada que no sea algo relacionado con lo que haces en este momento.

Gestiona tus pensamientos: pon lógica y orden en tu forma de pensar. No hace falta pensar en todo a todas horas. A ratos las preocupaciones nos abaten, seamos claros, no hay que dar solución a todo ahora, no todas las soluciones están en nuestras manos, deleguemos aquello que está en manos de terceros y seamos conscientes que no todo tiene solución, aceptémoslo y busquemos otro camino.

Necesario o no: Procura tener claro qué es lo que es realmente necesario en este momento de tu vida, no todo es necesario, así como tampoco todo es importante. Las importancias mueven nuestra mente y nosotros tenemos la facultad o el poder de decidir que es importante para nosotros y qué no lo es o cuándo es importante y cuándo deja de serlo.

Busca el silencio: A ratos, detén todo lo que hagas para tener unos instantes en los que solo te sientas respirar y vivas el silencio. Retírate a entornos naturales ricos en silencio, a veces incluso dentro de una gran ciudad donde todo es cemento y hormigón, encuentras una plaza, un rincón en el que hay un silencio único.

Pasado y futuro: Establece momentos en tu día en los que recuerdes el pasado o te permitas imaginar tu futuro, pero no estés todo el día de atrás para adelante con el tiempo de tu mente, yendo de un recuerdo a una ensoñación y despertando los anhelos y las nostalgias.

Serenidad: Siempre, ante cualquier cosa, serénate y respira, toma una respiración profunda, ten un tiempo para ti, en el que recuperas tu ritmo, te sientes y sigues.crec

Vive para ti: no para lo que hagas, vívete haciendo lo que haces, no busques vivir los resultados de lo que hagas, si no que disfruta haciendo lo que hagas termine como termine, mientras das todo de ti mismo. Esto te evitara remordimientos posteriores innecesarios y reproches que no te van a ayudar sea cual fuere el resultado alcanzado.

Por mi experiencia sé que la relajación es muy provechosa, y muy útil, practícala todos los días y siempre antes de comenzar a meditar. Disfruta de ella siempre que puedas.

Un abrazo.

Miguel Angel Miguel Andrés

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