P.A.H. Plataforma de Afectados por las Hipotecas

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Alma y Luz Revista escribirá en su sección de sociedad acerca de temas humanos y solidarios desde una postura comprensiva, sin crítica social, sin lucha, con moderación, para tratar de que el estado psico emocional de las personas afectadas pueda ser moderado y encuentren posibles vías de pensamiento o ayuda que les hagan salir de su tesitura actual. En ese y desde ese compromiso, nace este artículo.

El PAH de El Vendrell.

Era un martes a las siete, estaba a punto de comenzar el partido, el público acudía a la cancha del polideportivo, buscando cada cual ocupar un lugar desde donde poder ver y disfrutar del encuentro. Según llegaban iban a buscar la silla para ocupar su localidad. Era una curiosa distribución de asientos, todos mirando hacia una portería en el interior del terreno de juego, dando la espalda a la otra portería, mientras en una mesa larga, un grupo de cancerberos evitaban cualquier acceso a la portería que quedaba a sus espaldas.

Ese día, estaba un tanto ajeno y despreocupado a lo que les acontecía a los miembros de esta asociación, mientras buscaba sacar las mejores fotos para transcribirlas en ésta serie de artículos. Sentado en el banquillo, en el lateral de la cancha, como un entrenador sin funciones, porque la coordinación de ese encuentro no era mi rol, observaba el quehacer de los miembros del PAH. El lugar era privilegiado para poder captarles en su esencia. La tienda de la asociación quedaba a mi derecha, tienda en la que venden pequeñas cosas y con las que buscan pagar las fotocopias, los papeles de los tramites legales y quién sabe si algún día la gasolina que usan los coordinadores en sus viajes para entrevistarse con las entidades bancarias para defender o colaborar en la ayuda de las familias afectadas que se allegan hasta esta asociación.

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Durante esa tarde y en tardes anteriores asistí a estos encuentros, estos partidillos, en el cual el canto de cada Gol era coreado con un grito unánime de alegría que encerraba el deseo de cada uno por conseguir lo mismo como mínimo. Un coro de voces que sacaban unas emociones por tiempo atesoradas dentro y que en cada Gol, tenían un renuevo en su esperanza, un Gol que se repetía al hablar de un nuevo caso que obtenía un acuerdo ventajoso donde una familia que había perdido la oportunidad de pagar sus deudas y perdía todo, podía recuperar una vida de la que había carecido mucho tiempo, si, amigos, ahí va otro Gol y su grito de guerra coreado de nuevo en toda la cancha.

Un grito propio, ganado por la experiencia de un proceso de ruina y decaimiento que se convierte en una opción de poder volver a tener una vida, un renacer propio cuando lo habían perdido todo, creando su propia esperanza y convirtiendose en esperanza para otros.

Esperanza que conlleva que otros puedan optar a acceder al sistema, sintiéndose de nuevo algo más que personas desplazadas. Y es que el proceso emocional que viven genera tanta presión psicológica que son desplazados de sí mismos por las preocupaciones que viven, alejándose de lo que fue una vida normal, para convertirse en supervivientes de un sistema.

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Ahí va el siguiente Gol, esta vez fue otra entidad la que cedió al acuerdo con otra familia, una entidad bancaria que aceptó una solución, pero que aquí es coreado, como una victoria, pues no es fácil, nada fácil de conseguir. El proceso para llegar hasta este punto donde son escuchados de tú a tú por las entidades bancarias ha sido largo y lleno de luchas y enfrentamientos. Unas luchas que dejan cicatrices propias pues viven en sus carnes una situación reivindicativa de sus derechos.

“SI SE PUEDE” ese es el canto que corean ante un nuevo caso, un canto de esperanza, en un estadio de futbitol dentro del polideportivo de un colegio, un canto de luz para muchos de ellos que son desplazados de un sistema que no acoge a nadie que no tenga un dinero con el que subsistir.

“SI SE PUEDE” es el grito de esperanza en el que una familia sonríe por el acuerdo alcanzado, antes de eso no había nada, solo desesperación y preocupación por lo que sucederá con sus vidas.

Esa tarde antes de entrar me cité con los coordinadores de la asociación para solicitarles una entrevista, entrevista que les realicé el lunes siguiente a este partido en el que me encuentro y que hoy empiezo a narrar, casi tres meses después de mi compromiso social conmigo y hacia ellos.

Por fin puedo tener un espacio en este medio para la sección de sociedad, en la cual de algún modo iremos conociendo este y otros muchos temas que se dan a diario en las calles de nuestro país, calles frecuentadas por seres humanos, seres humanos que pasamos sin saludarnos por esas mismas calles cuales desconocidos, pero que tendemos a agruparnos en sociedades llamadas pueblos o ciudades.

“SI SE PUEDE”, una nueva victoria, una sonrisa disimulada del “Bomba”, sonrisa que camufla su satisfacción personal por lo que allí ocurre, y es que esta asociación no cede ni un paso ante la denominada “lucha” que mantienen desde hace ya unos años para no ceder ni un ápice de terreno en lo conseguido. No ceder en lo que piden para cada afectado de la asociación en las negociaciones que mantienen con las entidades bancarias que les han embargado por el impago de sus hipotecas.

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Querido lector, cuando lo has perdido todo, y aún no has resuelto tu embargo, la situación de tu hipoteca, cuando te has desprendido de muchas de las cosas que te eran familiares y útiles, y las has vendido ya hace mucho tiempo para poder pagar otras tantas cosas que de verdad eran necesarias, escuchar el grito de “SI SE PUEDE”, te deja entrever la esperanza de que en tu caso puedas también tener suerte y llegar a un acuerdo que sea justo para ti y te permita rehacer tu vida.

Experiencia Guiada

Mi querido lector, te voy a invitar a que hagas un pequeño viaje con la imaginación, te tengo que advertir que este viaje puede que no te sea agradable, puede despertar tu empatía y ganar un punto de vista alternativo de un hecho que acontece a muchas personas de nuestro entorno o que a mitad del viaje lo dejes por que no quieras seguir sintiendo lo que te nace sentir.

Imagina por unos instantes que eres padre o madre de familia, que la vida te ha ido bien, trabajabais los dos y decidisteis tener hijos. A estas alturas de la vida ya vais por el segundo, así que por ello un día elegisteis una casa que en cierta medida se adecuaba a vuestros sueldos en la época de la burbuja inmobiliaria. Un poco más adelante y en plena crisis, a tu mujer la recortan las horas laborales, y hasta que reajustáis los gastos os coméis unos pocos ahorros para mantener el mismo estilo de vida. Poco después ella se queda sin trabajo, podéis llegar a pensar, bueno lo que dejo de pagar de guardería me compensa, reajustáis los gastos y empieza a cobrar el paro. Observáis que vuestro estilo de vida cambia, y que ciertas libertades que os otorgaba el tener dos nominas desaparecen. Vuestros hábitos alimenticios tratáis de mantenerlos un tiempo, hasta que de nuevo reajustáis gastos pues os volvéis a comer los ahorros.

Los abuelos ayudan, invierten tiempo y dinero en vosotros u os invitan a su casa a comer de vez en cuando. Un poco después tu pierdes tu trabajo y la incertidumbre que teníais y los miedos empiezan a ser reales, los dos sin trabajo con dos niños que alimentar, al menos tenéis el paro un tiempo, ¡hay que encontrar trabajo!

Las cosas no están fáciles, por los años que tenéis el mercado laboral está muy parado, así que desesperados optáis por trabajar de lo que sea, pero no suerte y el paro de tu mujer se acaba.

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Lo que ganáis no llega para soportar todos los gastos, así que tratáis de renegociar los créditos y las hipotecas, ya durante este tiempo habéis ido quitando todos los pagos que no fueran necesarios. Seguros médicos privados, etc. Pasan los días y tu paro se acaba, habéis ido gastando los ahorros para poder pagar todo con el paro que tenías, pero ahora no hay nada y echando cuentas ves que con los ahorros cubrirás los gastos de la hipoteca y los créditos, además de comer por unos tres meses. Los miedos, la ansiedad se incrementan. Solicitáis las ayudas, y os las conceden, pero no llegan para pagar la hipoteca y comer, así que en lugar de tres meses, vuestros ahorros os cubren nueve meses más, en los cuales buscáis trabajo de forma desesperada y cambiáis todos vuestros hábitos para pensando desde la carencia, comprar más barato y llevar a los niños a comer a casa de los abuelos más a menudo.

Los ahorros se acaban, el trabajo no llega, lleváis ya, nueve meses de ansiedad pensando en lo que sucederá en este extremo, dos niños que alimentar, son en realidad más de dos años desde que empezasteis a cobrar el paro, donde todo vuestro sistema anímico se afectó por las circunstancias económicas. Y ahora ya se dispara. No hay ingresos, las ayudas apenas dan para cubrir la alimentación la ropa, los libros del cole, las medicinas básicas, etc. Tratas de pagar la hipoteca pero no puedes, así que manifiestas voluntad de pago, pagando una parte para no caer en impago. El temor a perder tu casa aumenta, el temor por lo niños y el que será de nosotros aparece a todas horas en vuestra cabeza.

El banco os llama y os reclama el pago de la deuda que tenéis con ellos, poco después llega la notificación del procedimiento judicial, el banco al no pagar toda la deuda contraída quiere embargaros la casa.

Aquí querido lector quiero que te detengas unos instantes, pues este es el punto de partida de muchos de los lectores que con una ansiedad enorme pueden estar leyendo este artículo pues se parece a su realidad, y no tienen más respuestas. Sin ánimo de caer en el victicismo, sin ánimo de caer en la pena, y con la confianza de poder modificar la emocionalidad de esas personas según lean estas líneas a través de esta entrega por capítulos, continuo con el articulado en el que os expondré la actividad de una asociación, buscando la parcialidad en mi opinión, y tratando de dar una respuesta a los conflictos emocionales derivados de este proceso tan incómodo que es a ratos perderlo todo.

El PAH de El Vendrell.

Era una tarde de un lunes casi tres meses atrás, Marta y un servidor nos reunimos con las personas más implicadas con el PAH, personas que son las que negocian con las entidades bancarias acuerdos y soluciones para los afectados con sus hipotecas, habían pasado seis días desde nuestro último encuentro donde les dejamos en la cancha con el micrófono en mano, mientras mi mujer embarazada y fuera de cuentas nos íbamos porque las contracciones irregulares del preparto volvían.

PAH es la asociación de afectados por la hipoteca, por motivos personales, la vida me llevo a encontrarme un día en uno de sus debates y unos meses más tarde, cuando creamos nuestra revista les hicimos esta entrevista, tal vez como agradecimiento por su implicación en una labor social que al parecer no le preocupaba al propio sistema.

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Estábamos en el salón principal de la casa ocupada por Sonia, en un corrillo de sillas y sillones, allí detuvimos nuestro tiempo unos instantes o más bien tres horas para hablar del PAH de El Vendrell y así tener una idea objetiva y no emocional de cómo es esta asociación y a qué se dedica, pero antes de comenzaros con dicha entrevista y a sabiendas que continuará en varios números de la revista, pues hay mucho de lo que tratar, quiero empezar este viaje al PAH, colocándoos en la situación de los afectados por las hipotecas, para que desde ese rincón de vuestro experimentar en una experiencia guiada podáis empatizar desde vuestra imaginación con lo que pueden vivir estas personas, experiencia en la cual no te pido que cambies de cómo eres, ni de que los victimices en su lucha por empoderarse de sus vidas, experiencia en la que sólo te pido que encuentres un punto de partida para entenderles desde tu visión tal vez inafectada por los impagos, y sin ningún tipo de experiencia que te haga ver la vida desde su lugar.

¿Cuándo nace esta asociación? – fue la primera pregunta que se me ocurría después de leer su blog y visitarles en las redes sociales.

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( Pulsa aquí para continuar con la segunda parte de esta entrevista…)

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