¿Por qué lloras?

 

La Botica de Alma y Luz

Hay momentos en la vida en los que estamos tristes, bien sea por una sensación de perdida ante la ausencia de un ser querido, bien sea por no alcanzar la realización de un sueño, bien sea por no tener lo que queremos, o por tener sensaciones de carencia o perdida, quizás te embriaga la nostalgia rememorando tiempos pasados, etc. Las causas por las que una persona puede estar triste son muy numerosas, pero la raíz de estas causas por la que se encuentra deprimido, ajeno a si mismo, son muy pocas.

A lo largo del tiempo, con el experimentar de mi vida he aprendido que mis lagrimas son necesarias, que expresar mis emociones, sentirlas, y canalizarlas, es lo adecuado, así que cuando una persona esta pasando por un mal momento y llora, lo veo normal.

Las personas se comportan de modos muy distintos para expresar el dolor que sienten, eligiendo compartirlo o no. Hay personas que se retiran a su soledad a vivir sus tragos amargos, mientras otras los viven allí donde se sienten mal.

Sea como fuere los niños nos enseñan mucho. Ellos sufren un hecho que les asusta o un trauma o reciben un impacto emocional, y lloran. Están un rato llorando, luego se les pasa, recuperan su emoción habitual por ser ellos mismos y siguen jugando.

Este comportamiento natural de un niño es el normal. Llora, se le pasa y a otra cosa mariposa. A veces tendemos a querer hacer reír al niño, buscando que no llore, queremos cambiar su sentir para que no se sienta mal, entonces le estamos debilitando y estamos dando importancia a aquello que siente. Tenemos que ser capaces de ver que el niño tardará poco o mucho en superar su afectación, pero considero que ha de aprender a recuperar su estado natural por si mismo y no intentar ser nosotros los que le hagamos sentir mejor por que no le queremos ver sufrir.

Muchas personas crecen sin haber aprendido esto, cada vez que lloraban, les cogían en brazos y no sabían recuperar su estado natural por si mismos. Esto conlleva que cuando tienen una crisis emocional, llaman la atención de su entorno hasta que alguien les coja en brazos.

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Pues bien, como he dicho, es conveniente sentir con sinceridad nuestras emociones y saberlas expresar, canalizar y comunicar, pero, ¿durante cuanto tiempo pensarás en ello después de haber llorado?

Si te das cuenta, el niño recupera el estado y entra en un olvido para cambiar a su estado natural. Reír y seguir jugando. Es decir no se bombardea de nuevo trayendo una y otra vez a su mente desde su memoria aquello que le hace sentir mal.

Las personas llegamos a conflictos de aceptación muy complicados, pues nos es difícil aceptar la realidad actual y no la queremos, nos hace sentir mal, no nos gusta, queremos la realidad anterior, en la que nos sentíamos bien.

Si la diferencia entre estas dos realidades, es que estoy sufriendo por mi nueva realidad y en la anterior era feliz, cuanto mas tarde en aceptar esta nueva situación para adaptarme a ella y progresar, mas sufriré.

Tengo un conflicto en mi, hay lucha. Traigo a mi sentir emociones de forma alterna, recuerdos de sentirme bien encadenados con pensamientos que los frustran. Ya no es posible vivir lo mismo y me siento mal a la postre. Esto es un sin vivir, y el responsable de pensarlo así, es aquella persona que lo plantea de este modo, luego esta persona es responsable del sufrimiento que se crea, y al ser responsable de esto, tiene el control sobre cuanto quiere seguir sufriendo. Solo ha de hacerse consciente del control que tiene y elegir como quiere pensar el trauma que le acontece.

Así pues, esta falta de aceptación de la nueva realidad que vives en función de los hechos que estas experimentando, te hace traer a tu mente múltiples pensamientos ilusorios, irreales y equivocados en su forma, pues parten de una premisa inicial que es irreal. Esta premisa es querer vivir, estar, tener o sentir la situación anterior que ya no existe,

Al darle valor a lo anterior y no saber soltar o desprender esto, tendemos a generar frases que tienen varios señaladores comunes, “… y si hubiera..”, “.. y si…”, “tal vez si hubiera..”, “antes…”, “te acuerdas…”, “me gustaría…”, “ojala todo fuera…”, “pudiera ser que..”, “no puede ser…”, “tiene que haber un modo de..”, “no puedo perderle..”, “el es para mi..” y muchos más semáforos.

Los semáforos son señaladores de palabras indicativas a las que tenemos que prestar atención, pues los pensamientos derivados de estas palabras pueden ser ilusorios. Ante estos semáforos, hemos de hacernos conscientes de como procesamos en ese momento nuestros pensamientos. Detener, (semáforo), esto es parar nuestro deseo un instante, para poder ver como pensamos lo que queremos y si nos conduce o no al mismo dolor.

Si te das cuenta en ocasiones queremos rememorar un pasado que ya no es realizable, por lo que al traer éste a nuestra mente, generamos deseo, nostalgia, ansiedad, y disparamos las cadenas emocionales asociadas a estas emociones primeras, viviendo estados melancólicos o tristes como consecuencia.

Durante mi caminar he encontrado a mucha gente llorando, el trato es diferente en cada caso, pero la causa raíz es la misma para muchos casos. Hoy en este texto mi intención no es resolver tu conflicto, pero si hacerte llegar pequeñas cosas que te pueden ir bien para moderar tu tristeza y que tú, te replantees tu conflicto. Ni que decir tiene, que lo que te propongo no quita que dejes de tomar cualquier medicación que estés tomando, eso es otro cantar, yo solo te voy a decir aquí lo que ya he aconsejado en muchas otras ocasiones, para de forma indirecta estimular tu recuperación emocional.

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Primero, cuando estés preparado o preparada y hallas canalizado tu sentir, trata de aceptar la nueva realidad que vives.  Cuanto antes la aceptes, antes pasarás sobre ella, pues te permitirás explicártela de otra manera.

Luego, hay pequeñas cosas que te pueden ayudar a cambiar poco a poco tus hábitos emocionales, pues cuanto mas tiempo hallas llorado, mas cuesta volver a la naturalidad, a sentir la alegría sencilla y las emociones naturales, pues te has educado a estar llorando.

Estas cosas que yo haría son las siguientes.

1.- Tener un vaso de agua cerca y tomar un trago cada diez minutos. Al principio cuesta, pero si te obligas un poco lo consigues y al tiempo verás que te ha ido muy bien. Las emociones están reguladas por la calidad vibracional de los líquidos que tenemos en el cuerpo.

El agua del cuerpo humano se renueva cada ciertos días, el propósito es renovar la calidad de los líquidos, por ello tomaremos agua. Pero hay más detrás de la ingesta de este liquido. Al beber estamos abriendo el diafragma, y permitiendo el paso de vida al estomago.

Además estamos siendo nosotros los que generamos el acto de beber, nos estamos dando mensajes inconscientes de querer vivir, de querer tener alimento y salud. Al abrir el diafragma, también liberamos al plexo de la congoja. Esto nos ayudará a comer un poco más, a tener más ganas de comer y por asociación tener más ganas de vivir.

Cuando incurrimos en pensamientos que nos hacen sentir tristes, nos hacemos daño emocionalmente y cerramos la fascia delantera de nuestra tercer chakra, cerramos el diafragma, nos contraemos emocionalmente, cerramos el plexo solar, apagamos el sol y llenamos esta zona del elemento agua. De continuar así, se nos retiran las ganas de comer y de beber, la alegría.

Así que, a beber agua a sorbos cada poco rato, pues la propia sensación de beber ayuda a no llorar y calmar el estado emocional.

2.- Iluminar con luz natural las habitaciones donde estés, y ver y sentir esta luz del día, sea como sea el día. Puedes, mientras abres las ventanas detenerte unos instantes a sentir esa realidad de un amanecer, ser consciente de la luz natural sea un día nublado o soleado, y respirar un trago del aire de esa mañana con atención.

3.- Poner música alegre, que despierte emociones de alegría y que no esté relacionada con ningún recuerdo de la situación por la que lloras, ponerla bajita y de fondo y dejarla ahí, sin preocuparte por ella. No me ocupa que después te vuelvas a retirar, a aislarte o tumbarte y llorar, pero deja la música alegre y feliz de fondo, que la puedas oír aunque te pase desapercibida. No pongas la misma música todos los días, puede ser una emisora de radio con canciones diferentes o listas de reproducción de youtube, a tu elección.

4.- Hacer o pedir que te preparen comida, que te cocinen o te hagas tu mismo platos que hace mucho tiempo que no comías, que los tomabas de niño o niña y que te gustaban mucho. Ni que decir tiene, que si tu situación es la pérdida de la persona que te hacía estos platos, realizar ésto no será lo mas recomendable.

De igual modo, los dulces, no los retires en estos momentos de tristeza, pero no exageres su toma, recuerda que algún día volverás de nuevo a tomar con regularidad fruta, pero ahora necesitas pequeños estímulos emocionales que por asociación te los aporta el dulce u otras comidas que tenías olvidadas.

En este punto, tratamos de hacer que te sientas tú, en emociones en las que te conoces y te acuerdas de ti, de tu realidad, sin este dolor que vives, despertándote de nuevo a vivir como tu eres.

5.- Sal a caminar, no me ocupa que sigas pensando en lo que te hace estar triste, pero hazlo caminando, pasea y acelera tu caminar. Pasea mas rápido, no hace falta correr pero si sentir que estas paseando. El paseo no consiste en estar solo pensando ajeno a tu caminar. Si puedes sal dos veces a la semana a pasear por la naturaleza o a algún parque.

6.- Cuida de tu aspecto, cepilla tu pelo, aseate, y vístete para salir a dar un paseo aunque luego te quedes en casa. Haz tu cama  y limpia la habitación, aunque a los diez minutos estés en ella otra vez.

7.- Presta atención. Cuando estés pensando en todo aquello que te hace sentir mal, hazte consciente, “..estoy pensando en esto..”. Luego, si en otro rato estas entretenido o entretenida haciendo otras cosas y no estas sufriendo, piensa, “..ahora no sufro..”, hazte consciente de los momentos sin dolor, es muy importante.

Si ha pasado el tiempo y aun sigues rememorando la situación que te hace sentir mal, establece contigo un acuerdo, un compromiso. Piensa, “..en este momento que hago esta actividad, no puedo estar pensando en eso, luego, más tarde decicaré tiempo a recordar la situación que me está afectando..”, y acuerdas contigo la hora y el tiempo que dedicarás a pensar y sentir lo que recuerdas, cumpliendo contigo.

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Recuerda que mezclar los recuerdos del pasado con la experiencia del presente, te impide sentirte en este momento, pues le das tu atención a lo que recuerdas, a lo que piensas, mezclando ésto con lo que experimentas ahora.

Es decir, estas llenando tus vivencias de hoy con sentimientos del ayer, luego tus recuerdos de mañana, cuando pienses en hoy, será una prolongación de lo anterior. Por ello, has de acordar qué espacios de tiempo dedicas a cada cosa. Has de crear espacios de tiempo sin dolor, que mañana puedas recordar también y el sentir sea otro.

8.- Tienes que interrumpir a ratos la mecánica de llevar razón por tu duelo, evitar quejarte para reafirmar tu dolor, evitar argumentar cualquier pensamiento que cree movimiento mental ante lo sucedido en un sentido u en otro. Evita reforzar tu victicismo. Eres responsable de ti.

Ve hacia el olvido, desconecta  y con el tiempo mira a ver si lo tienes que recordar para limpiarlo con comprensión, o si la vida te traerá otra experiencia similar para poder superar ambas, y de este modo reparar tu cuerpo emocional.

Deja de hablar de esa parte de ti, que te hace sentir así, y si hablas de ella, hazte consciente de cuando le dedicas tiempo y como te sientes al hacer esto. Y hazte consciente de cuando no le dedicas tiempo y de como te sientes en esos momentos. Si hablas de ella que sea para darle solución, no para reforzarla, si no más bien poderla comprender y liberar desde la aceptación.

Las emociones o los sentimientos se tienen que vivir con naturalidad, canalizarlas. Vienen, suceden y se van. Terminan. Alimentar con nuestros pensamientos algo que ya hemos llorado, no tiene mucho sentido. Pensar una y otra vez lo mismo para martirizarnos no tiene mucho sentido, pero esto del sentido es relativo a la psicología adquirida por la persona y a su valor propio, y cada cual tiende a de vivir su duelo en la medida que es y sabe en ese momento ser.

9.- Si alguna vez te das cuenta de que piensas una y otra vez lo mismo, periodicamente, buscando una solución y luego otra, para volver una y otra vez a lo mismo, hazte consciente de que estás creando un bucle de pensamientos y has de salir de él.

El único modo es aceptar lo que no quieres aceptar, ser consciente de la raíz de tus pensamientos que te hacen pensar una y otra vez lo mismo. Enfrenta esa raíz, acepta lo que no quieres aceptar y enfoca tu pensamiento desde la aceptación para encontrar la próxima vía, el siguiente paso en tu camino.

9.- Recuerda tomar a ratos inspiraciones de aire profundas, dos o tres y liberar el aire con suavidad. Esto nos ayudará a disminuir la respiración clavicular y aumentar el nivel de oxigeno en sangre. Además de inducir a la recuperación emocional.

Recuerda querido lector, la máxima de los ancianos.

“La vida no se detiene por nadie.” “La vida sigue”.

Espero que el seguir estas pequeñas pautas te ayuden a superar esos momentos duros o difíciles que todos tenemos o hemos tenido alguna vez, te agradezco que hallas llegado hasta aquí y ahora me despido de ti, tengo sed y me apetece un traguito de agua.

Un fuerte abrazo.

Miguel Angel Miguel.

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