¿Qué hay detrás de una adicción?

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Hay algún momento en tu vida en el que te has podido encontrar que repites una y otra vez un mismo comportamiento, una misma actitud, realizas una y otra vez lo mismo. ¿Por qué? La respuesta es sencilla, te satisfaces con lo que sientes al comportarte de ese modo o al realizar una y otra vez lo mismo.

Tenemos hábitos que nos aportan más salud, más calidad de vida y nos hacen sentir bien, aunque tardemos o nos cueste incorporar estos hábitos y hacer de ellos rutinas diarias, sabemos que son saludables y que nos va bien hacerlos. Nos hacen sentir bien, y nos son provechosos.

Hay otros hábitos que no son saludables, no nos son provechosos, pero que pueden tener efectos placebo y nos gusta vivirlos, experimentarlos. Sabemos que no son saludables, pero nos gusta sentir eso que sentimos, y les realizamos. Curiosamente algunos de estos hábitos son más fáciles de convertirse en rutinas que vivimos a diario, o les ponemos menos trabas.

Está claro que por mucho que nos cuestionemos si una u otra cosa es mejor o peor para nosotros, lo que sentimos es lo que nos estimula a querer o no más de lo mismo.

En un momento de nuestra vida podemos vivir un trauma doloroso, y quedarnos vacíos, huecos, o muy átonos, neutros, no sentimos nada, no nos sentimos.

Es en esos momentos cuando dejamos de identificarnos con nuestro sentir, porque hay una neutralidad, un vacío, una sensación atona, una ausencia de sensibilidad emocional, y es en esos momentos cuando somos más vulnerables, pues cualquier situación o sustancia nos puede hacer sentir y si lo que sentimos nos gusta, tendremos un grave problema, pues nos identificaremos con lo que nos hace sentir esa determinada sustancia. Sentirnos en esos instantes se puede convertir en sentirnos vivos dentro de ese vacío, vivir en ese sentir cuando antes no sentíamos nada y por ello podemos querer sentir más de lo mismo para sentirnos bien. En este momento puedes asociar la sustancia que te produce la sensación al hecho de que te sientes a ti mismo y dejas de tener ansiedad por la inseguridad que vivías al no saber identificarte.

Esto es el comienzo de un tipo de adicciones, en el que nuestra parte emocional esta silenciada, omitida, desparecida y la nueva sensación nos permite sabernos vivos en ella.

Un segundo tipo se produce cuando nos exponemos a algún tipo de situación estimulante o tomamos algo que nos estimula sensaciones agradables. Cuando lo que sentimos está muy por encima de nuestro sentir y nos agrada, nos identificamos con ello, dejando de identificarnos con nuestro sentir real. Es entonces cuando en esa pérdida de identificación podemos buscar sentir esa sensación tan intensa que hemos vivido. En este caso si sentimos nuestra parte emocional, pero el sobre estimulamos confundiéndola para querer sentir una nueva sensación que nos gusta y que está muy por encima del umbral real de nuestras sensaciones.

Dentro de este grupo es donde colocaría a las personas que huyen del dolor de un trauma que han vivido, una perdida en sus vidas les ha ocasionado mucho dolor y al no aceptar dicha perdida se sumergen en olas de sufrimiento, hasta que llega un momento que la única solución que encuentran es huir del dolor refugiándose en otras sensaciones, a veces producidas por drogas o alcohol.

Hay también personas que les gusta sentir las sensaciones que se producen cuando se libera la adrenalina. Otras buscan confundir sus sensaciones de dolor asociándolas a estímulos placenteros. Otras veces coincide que no nos sentimos y vivimos una experiencia que nos produce una sensación intensa y quedamos enganchados a querer sentir lo mismo.

Si, en mi opinión, una adicción es un enganche a querer sentir una sensación con la que nos identificamos. “Soy lo que siento”, “Me siento bien”

Hay enganches o adiciones relativas al cuerpo físico, pues se han creado dependencias a sustancias que llevan componentes adictivos. Luego hay deseos mentales, sin que el cuerpo nos pida nada, la mente libera un recuerdo, un sabor, y buscamos tomar por ejemplo dulces, bebidas, sin que el organismo tenga sed. Hay también adiciones emocionales a repetir un mismo comportamiento para recibir siempre lo mismo del entorno que te rodea ya que tú no sabes dártelo a ti mismo o misma. ¿Qué quiero decir con la palabra enganche? Enganches emocionales, mentales y enganches físicos. Por enganche quiero dar a conocer la dependencia que se crea por el hecho de querer sentir de nuevo lo mismo, lo cual nos lleva a vivir una y otra vez una misma experiencia. Es ese querer, ese deseo, el que origina la adicción en base a la sensación a vivir.

¿Que hace que una persona tenga mayor riesgo de adicción que otras?

El apego a sus sentimientos, a sus emociones, el cómo se aferre a lo que siente sin saber desprenderse de sus emociones, y la posible pérdida de identidad emocional que sufrió en la infancia. El infante, el niño, al crecer desde el vientre materno, se identifica a sí mismo en lo que siente su madre o su padre, comprendiendo su mundo desde ser él, el que siente, a ratos es su madre, se siente como ella y ve el mundo desde el sentir de la madre, un poco más adelante lo siente desde su padre, luego siente a otras personas y se llena de ellas, pudiendo dejar de sentir a sus Padres o pudiendo no sentirse a el mismo. Los niños van creciendo hasta formar un sentido de saber ser, de conocer su identidad emocional propia y distinta a la de sus mayores. Esto crea una identificación emocional que se suele dar mayoritariamente a través del sentimiento de amor, de la confianza, o de la alegría. Pero sabemos que hay muchos adultos con problemas psicológicos porque no pudieron tener una identificación clara de su realidad emocional, no se saben sentir, se confunden con lo que sienten los demás, no sabiendo a ratos si tienen emociones propias o son adquiridas. Estas personas se sienten bien cuando sienten, y buscan estímulos que les hagan sentir, pues en esos instantes se sienten a sí mismos viviendo una sensación y se sienten bien, desaparece su ansiedad, su inseguridad. “Tienen existencia”.

Su mente tiene una base, un ancla, “soy”.crec1

Estas personas son adictas a querer sentir y en ocasiones esa adicción les lleva a probar cosas que les hace ser adictas de sustancias que les ocasiona ya no solo la adicción emocional, sino la dependencia del organismo a dicha sustancia.

¿Cómo podemos tratar las adicciones?

Siempre con la ayuda de un profesional, claro está, pero cuando se ayuda a alguien a recuperarse de una adicción, se ha de tener en cuenta que se ha de tratar con dos tipos de ansiedad, una ansiedad producida por la sustancia “X” que ha ingerido de algún modo la persona y una ansiedad producida por la ausencia de la emoción o sensación con la que identificarse a sí mismos. Esta segunda ansiedad les produce gran inseguridad y temor. Sobre todo en aquellas personas que huyen de sí mismas, que no saben o no quieren conectar con su interior. Así, para tratar las adicciones, recomiendo terapias en las cuales se incluya la música, juegos, contacto, cercanía física o abrazos, o alimentos que tomo dicha persona en su infancia. Usaría todo tipo de cosas que produjeran estímulos en la persona haciéndola recordar su realidad emocional que tienen olvidada o perdida. Identificándose con unas emociones que le son familiares, pudiendo de este modo tratar únicamente con la ansiedad producida, por la carencia de la sustancia “X”, al ir retirándosela paulatinamente, mientras el sujeto va fortaleciendo su voluntad y su confianza para poder dejar esa sustancia que ha creado dependencia al organismo.

Miguel Angel Miguel Andrés

Alma y Luz Revista

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