Una Sencilla Decisión

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Imagina por unos instantes que tengo la opción de elegir entre dos cosas, o imagina que tú te enfrentas a una situación en la que tienes que elegir entre dos opciones, una nos conduce a un momento posterior en el que posiblemente tomaremos más decisiones, otra nos conduce a otro momento similar en el cual tomaremos alguna que otra decisión.

Parémonos un momento aquí, justo antes de tomar esta elección entre dos caminos. Miremos hacia atrás, ¿de dónde viene esto sobre lo que he de elegir? ahora miremos de nuevo hacia adelante, ¿adónde me conduce cada una de mis decisiones sobre esto que arrastro conmigo desde un pasado anterior a este momento en el que tengo que decidir qué hacer?

Respiremos, visualicemos la situación, una situación sobre la que tengamos que elegir, o esa que tenemos ya en mente. Miremos a donde nos conduce la situación por si sola sin tomar ninguna decisión. Libre de nuestra intencionalidad de cambiar algo. ¿Aceptamos el resultado al que nos lleva? ¿Queremos cambiar el resultado? ¿Hacemos algo al respecto o llevamos tiempo sin hacer nada?

Seguimos contemplando la situación objetivamente y tratamos de identificar si nos corresponde a nosotros decidir acerca de esta situación, si es éste nuestro rol o nuestra responsabilidad, y si no lo es, lo dejamos ir o lo ponemos en manos de la persona adecuada.

Por otro lado, si nos corresponde a nosotros el hecho de decidir qué hacer hemos de considerar lo siguiente, ¿es ahora el momento adecuado para implementar una decisión al respecto o me estoy precipitando en base a algún temor o preocupación? ¿Es adecuado que piense sobre ello ahora o puedo elegir un momento posterior que me venga mejor? ¿Cuál es el mejor momento para tomar esa decisión y cuál es el mejor momento para decidir implementarla? Es curioso pero ese instante conlleva que los resultados sean más favorables o menos.

Proseguimos con la indagación y nos hacemos conscientes de ¿Esto que estoy considerando es real o ilusorio? ¿Procede de la comprensión de una secuencia de hechos reales o de mi percepción ilusoria de los hechos reales? A veces no nos explicados los hechos tal cual son, si no que los camuflamos con lo que nos gustaría que fuese o cualesquier otra treta ilusoria.

¿Me predispongo a crear una situación para luego resolver lo que yo creo o estoy considerando de manera adecuada los hechos reales tal como son? Tenemos que llegar a conseguir el enfoque más objetivo posible sobre la situación, hallando todos los enfoques posibles desde cualquier perspectiva.

Ahora empecemos a imaginar que sucedería en base a nuestras primeras decisiones con la cadena de acontecimientos que se han ido sucediendo. Si tomamos ésta nueva decisión ¿A dónde nos conduce? ¿Qué efectos tiene nuestra nueva decisión sobre nuestro entorno, y sobre nosotros?

Hay situaciones en las que vemos que la elección que hemos de tomar es casi como obligada, esto es porque la cadena de decisiones anteriores que hemos tomado o dejado de tomar nos ha conducido hasta este momento presente y ahora las decisiones son pocas, pareciendo que estamos obligados a elegir entre unas pocas opciones. De encontrarte en este caso, toma este punto como una enseñanza, mira hacia atrás y observa el punto donde tomaste decisiones que te empobrecían o donde dejaste de tomarlas, dejando de responsabilizarte. Observa si hubo decisiones que eran desfavorables, de naturaleza inferior, y que te conducían a otras decisiones peores a las anteriores y que te conducían a otras más desfavorables. Observa que motivó en ti tomar estas decisiones y no otras, analiza las causas y extrae la lección. Conócete, no te disgustes contigo, corrígete para que puedas ser más objetivo la próxima vez que debas de elegir.crecimiento1

Retornemos al punto de nuestra elección, sigamos visualizando posibles decisiones y a donde nos conducen. Está claro que no tenemos por qué tener el control sobre los acontecimientos que se precipitaran una vez tomada nuestra decisión, pero bien podemos seguir adaptándonos a esos acontecimientos y tomar decisiones más acertadas, o las mejores posibles dentro de una cadena de decisiones negativas.

¿Cuáles son nuestros prejuicios? ¿Cuáles nuestros valores morales? ¿Cuáles son nuestros compromisos materiales, emocionales? ¿Cuáles son los condicionantes que hacen que nuestra elección no sea libre u objetiva? ¿Cuáles son las cosas más importantes que priman sobre cualquier elección que tomemos? ¿Qué premisas no queremos cambiar de la situación? ¿Qué queremos mantener? ¿De qué podemos prescindir? ¿Tenemos definido un objetivo fijo, inamovible, o es re adaptable a las circunstancias?

Sigamos dándonos repuestas hasta llegar a la decisión más adecuada para nuestra situación, consideremos que esta decisión a tomar es la que nos conduce a acontecimientos más favorables para nosotros.

Detengámonos de nuevo en esta decisión que damos por buena. Sintámosla, sintamos que emociones nos crea, que sensaciones nos produce, filtremos por el corazón las imágenes de la decisión que hemos visualizado como posible elección, y sintamos. ¿Cómo te sientes con esta decisión? Si no te gusta lo que sientes, puedes tal vez replantearte como modificar la elección que has decidido tomar para volverla a filtrar y ver que sientes con ella, así hasta que la decisión se sienta bien en ti.

Bueno mí querido amigo, llegados a este punto, empecemos por algo básico.

¿Qué quieres hacer ahora?

Miguel Angel Miguel Andrés

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