Vamos a Mirarnos en el Espejo

Profesora Rossana

Los errores son una gran oportunidad para crecer y superarnos, sin ellos no aprenderíamos. Cuando los corregimos nos vamos convirtiendo en personas sabias.

Todo lo que hemos ido viviendo en la infancia y la juventud, también en la época adulta ha conformado el caldo de cultivo del que ha salido todo lo bueno y positivo de nuestra personalidad, pero también un montón de malos hábitos de pensamiento, palabra y obra. Ciertamente las más de las veces los ponemos en acción de forma automática y carente de una intencionalidad clara de perjudicar a los demás. No obstante, con el paso del tiempo y mientras vamos madurando, nos damos cuenta que este proceder perjudica tanto a los demás como a nosotros mismos ya que nos sitúa en un plano en el que no queremos estar porque lo consideramos inferior a las expectativas que tenemos sobre nosotros mismos.

Es entonces normal y sensato que queramos cambiar esta dinámica y nos pongamos manos a la obra. Lo primero será chequear nuestros pensamientos, sentimientos, actitudes y acciones. Puede ser que encontremos entre otros:

Culpa, rabia y frustración.- Llamamos así a las sensaciones por no haber hecho todo lo que se podía o debía. Normalmente alguna situación que afectaba a terceras personas. Eso genera una energía que nos devora interiormente.

Pérdida de autoestima y confianza.- Así definimos la capacidad de no querernos lo suficiente cuando nos comparamos con otras personas que pensamos actúan mejor que nosotros. Nuestra sensación de valía desaparece.

Celos y envidias.- Llamamos así a la sensación de angustia, motor de desgracias, que nos provoca el que otros tengan algo que nosotros no poseemos.
Miedo y ansiedad.- Sensación errónea y falsa de que algo nos puede y atemoriza y ante la que no tenemos recursos ni solución.

Vamos a dejar de compararnos con los demás.-

Todos los errores mencionados, culpa, frustración, inferioridad…… tienen un denominador común, una actitud evaluativa en la que perdemos confianza al compararnos con otros. Pensamos que son mejores que nosotros y que por ende, no valemos. Realmente cruel, pero no menos cierto a la par que injusto. Sencillamente tenemos que aprender algo que todavía no hemos hecho.

Basta ya de compadecernos.-

Lo cierto es que mientras nos lamentamos no estamos cambiando nada, así que mi consejo es ¡pasemos a la acción! Estamos diciendo, “fulanito es mejor que yo” cuando deberíamos estar ocupados en mejorar, sin depender de la aprobación de nadie. Esta es la clave. Todos podemos mejorar nuestra personalidad comenzando a trabajar, punto por punto aquello que no nos gusta de nosotros mismos. No es una actividad molesta o pesada sino agradable. No es cierto que, cuanto menos una vez a la semana, debemos realizar una limpieza a fondo de nuestro hogar. Limpiar, fregar, abrillantar o sacar el polvo puede llevar una horas; pero seguro que luego nos sentimos contestos y satisfechos del resultado, sintiéndonos a gusto en ese espacio. Respiramos confort y alegría por el resultado de nuestro trabajo. De la misma forma, limpiar nuestras emociones y actitudes nos permitirá “respirar” en nuestro interior de una forma relajada y feliz.

Vamos a estar ocupados en modelar exactamente como queremos ser, nos daremos cuenta que tenemos la llave del desarrollo personal y espiritual al alcance de la mano y que sólo nosotros somos responsables de nuestra vida y mundo.

Fuera egos, dejemos de culpar o envidiar a los demás y vamos a centrarnos en la apasionante labor de proyectar nuestra realidad. Hemos podido comprobar como todo depende de nosotros mismos, así que hagamos todo lo bueno y deseable que seamos capaces de imaginar. Muy importante, no os desaniméis a las primeras de cambio porque enseguida vais a ver resultados positivos que sin duda serán un estímulo para continuar por este sendero de Verdad y Realización.

Rossana Lara
Escritora- Canalizadora- Cabalista
Maestra de Crecimiento Espiritual

rossana

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