Viajes Iniciaticos

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Un viaje en sí mismo implica una novedad, una experiencia a vivir que permite a la persona cambiar su medio habitual, con lo cual los sentidos se abren a esa novedad y somos capaces de captar aspectos más sutiles de la realidad.

Cuando viajamos no sólo cambiamos de tierras, de cultura, de paisaje… si no que cambiamos de energías, cambiamos los referentes y eso permite poder realizar tomas de consciencia importantes, pues la predisposición y el estado interno es distinto al habitual.

Nuestro inconsciente de repente no recibe los estímulos habituales de la casa, del trabajo, de todo aquello a lo que está acostumbrado, con lo que despierta un estado de atención y de alerta especial que abre una oportunidad fantástica de descubrir aquello que habita en cada uno, pues el hecho de no estar en tu zona de comodidad crea un cierto espacio de recepción para poderse adaptar al medio, cualidad innata en el ser humano. Este proceso de apertura y de adaptación es el que aprovechamos en los viajes iniciáticos para desvelar aquello a resolver, pues partimos de la base de ese estado natural de la persona cuando se encuentra en nuevo lugar, y a partir del momento en que esto sucede, se van a activar reacciones fruto del intercambio energético entre el lugar y la persona.

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Estas reacciones acostumbran a ser variadas y dependen de muchos factores:

1- De la intención con la que se realiza el viaje.
Si el viaje es un viaje turístico y vacacional, es más probable que las reacciones que se perciban pasen desapercibidas y se den en el nivel en que la persona acostumbra a relacionarse como podría ser el nivel biológico y emocional, pero lo normal será que no se percate de la causa de ciertos movimientos internos o externos que pueden estar sucediendo. Cuando el viaje en cambio, ya adquiere la consciencia de viaje iniciático, de apertura, de mística, de espiritualidad, de sanación, de energética, entonces vamos a movernos en niveles más sutiles y por tanto, aunque también vamos a vivir las reacciones en el cuerpo y sobre las emociones, lo que cambia es cómo se viven, pues sabemos que simplemente forma parte de un proceso de activación o de vaciado de alguna memoria antigua que ya no tiene sentido en nuestra vida.

2- Del nivel de Conciencia de la persona que realiza el viaje.

Cada persona activa, desvela, comprende y sana aquello que está preparada por su momento evolutivo y por su nivel de apertura de consciencia a la Realidad. Es por eso, que muchas personas vuelven reiteradas veces a un mismo país, o región, o templo, en la consciencia de la mística, la sanación… y cada viaje es distinto aunque el lugar aparentemente es el mismo. Eso se debe a que cada una va percibiendo distinto según camina en el viaje de la vida, y su alma se predispone para soltar y transmutar pactos, dolores y dramas del pasado, cuando el humano ya está maduro para hacerlo.

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3- Del lugar al que se viaja.
Cada país, región, ciudad, población, montaña, playa, templo, monasterio… emana una energía concreta. Esa emanación y su calidad va a depender de muchos factores como por ejemplo la calidad de las energías telúricas del lugar, los sucesos acontecidos, su onda de forma, su geometría… todo esto y otros muchos aspectos, hacen que cuando entramos en contacto con las energías y el campo de información de un lugar tengamos una reacción automática, pues todo nuestro diseño energético reacciona instantáneamente al estímulo recibido.

Esa reacción será más o menos agradable en base a la afinidad que se produzca al encontrarse tu propio campo de información con el del lugar, pero sea como sea, se produce una activación que va a permitir en el caso de un viaje iniciático trabajar algún aspecto perturbador.

Por ello, no se va a trabajar lo mismo viajando a Egipto, que a Perú, que a la India, que al Tíbet, que a Tailandia… cada uno de estos lugares son guardianes de una sabiduría, de un conocimiento, de un tiempo y de una información, y sólo cuando la persona está preparada su alma reclama su viaje de reencuentro con ese lugar.

4- Del soporte vibratorio que se utilice durante el viaje.
En un viaje iniciático es importante tener en cuenta el soporte vibratorio bajo el cual se van a realizar las prácticas, las meditaciones, los rituales… pues cada técnica es especialista en activar ciertos campos de información, y cada línea de conocimiento y disciplina trabaja desde un prisma y sobre ciertas capas o estratos de consciencia, es por ello que es recomendable que en un viaje iniciático haya prácticas, meditaciones y ejercicios que ayuden a la persona a gestionar todo aquello que se va activando y transmutando durante el viaje.

Las disciplinas energéticas y de meditación son las ideales como soporte para este tipo de viaje, aunque cada persona encontrará su viaje, su soporte e incluso sus acompañantes, pues la nueva energía va muy encaminada a realizar el trabajo individual desde el soporte del grupo.

Cada viaje iniciático es una nueva aventura, una nueva oportunidad de desvelar aspectos de nosotros mismos que desconocíamos, de activar sabiduría adquirida en otras encarnaciones, de cerrar ciclos inacabados, y de finalizar pactos sellados en otros tiempos de vida: pactos de pobreza (por ejemplo los realizados al entrar en la Orden de los Caballeros Pobres de Cristo, también llamada Orden del Templo de Salomón, o Templarios), pactos de castidad (al entrar en alguna Orden religiosa de clausura), pactos de dolor… y otros muchos juramentos que hemos realizado durante el viaje de nuestra alma en este planeta y en distintos tiempos, y que a día de hoy, pueden estar reclamando su cumplimiento y por ello, pueden estar condicionando aspectos muy básicos de tu vida actual.

Por ello, si tu alma hace que te fijes en un lugar, en un viaje, sientes que es el momento y te sientes con la fuerza de abordar el cambio, no te resistas y ve, ve allí en donde tu alma espera poder reconocer, soltar y sanar.

Rubén Escartín
(Responsable de viajes iniciáticos ORO Alquimia)

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