Quiero ser feliz

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A veces quisiera ser como Peter Pan y encontrar mi pensamiento feliz, para poder volar.

¿Qué opinas? Quizás todo consista en esto, en encontrar entre mis recuerdos, mi pensamiento feliz. Y tenerlo siempre presente para poder volar o para ser feliz. Si fuera así de sencillo, creo que lo primero que haría, sería detenerme ahora mismo a buscar entre mis recuerdos felices hasta encontrar ese pensamiento feliz. Ese pensamiento que según la película se convertía al mismo tiempo en propósito de vida. Para vivir teniéndolo siempre presente.

Claro, ¿te puedes creer que lo probé? No era para poder volar, jajajaja, no, yo ya me detuve a encontrar mis recuerdos felices y descubrí que eran transitorios, no duraban siempre, se acababan y se sucedían otros recuerdos que me hacían sentir de otro modo.
Pero, ¿si mantengo un pensamiento feliz siempre en mi mente que consigo? La respuesta es sencilla. Voy a probarlo.

Recordemos una situación, una vivencia que nos haya hecho sentir felices, y pensemos en ella. ¿Cómo me siento? Sí, la verdad es que me siento bien recordando esas situaciones felices, lo que sentí entonces reaparece en este momento en el que ya no vivo aquello y me siento casi como entonces al visualizar toda la situación.
A ver si va a ser que al final Peter Pan llevaba razón y manteniendo un pensamiento feliz, puedo volar siempre o más bien, sentirme feliz en todo momento. ¿Tú lo conseguirías? ¿Serías capaz de mantener en tu mente un pensamiento, un recuerdo o una situación feliz de forma continuada para sentir en todo momento lo que viviste? A mí personalmente me cuesta mucho esto, es muy difícil, requiere esfuerzo y estar atento a pensarlo, ¿quieres probar?
Al poco rato te distraes con otra cosa y se acabó sentirte bien, ¿no es así?

Sentirme bien. Déjame pensar sobre esto un momento. Según lo veo, asocio el sentirme bien a estar feliz. Entonces. ¿Qué he de hacer para sentirme bien? Voy a tratar de responderme a esto, me siento bien cuando hago todo aquello que me gusta, o cosas que me hacen sentir bien, o situaciones que vivo con las que satisfago algo en mí, algo que me hace sentir bien. Esto querría decir que conozco un estado emocional que es “sentirme bien” y hay estímulos, situaciones, cosas que me hacen sentir así. Si me siento bien, puedo decir que estoy contento conmigo mismo, y denoto un carácter más alegre. Podría en este punto suponer que mantenerme contento o alegre todo el día por tiempo continuado sería como decir que he encontrado la felicidad.

felizBueno, esto entonces es sencillo, solo tengo que satisfacer todos mis deseos, darles cumplimiento, conseguir todos mis caprichos y todo lo que yo quiera, pues hacer esto me hace sentir bien, me hace sentir satisfecho. Sí, creo que si no me hastío de esto, estaría siempre contento conmigo mismo pues nada se me niega. Dejaría a un lado las cosas que me dieran menos sensación de placer y buscaría nuevas cosas que me dieran más sensación de placer con las que sentirme bien. Un momento, ¿qué he dicho?, sensaciones de placer o agradables. ¿Qué es eso? ¿Todo aquello que me gusta me produce algún tipo de placer? Repasemos, ¿qué cosas me gustan?, y ¿que siento con ellas?.

Bueno, tú no conoces lo que me gusta a mí, así que tu repasa las tuyas. ¿Es una forma de placer lo que siento? ¿Es sentirme bien, sentir diferentes formas de placer en mí? ¿Tu, qué opinas? No me dejes solo, tendrás algo que decir al respecto ¿no? Por lo que voy viendo al recordar experiencias mías pasadas, todo aquello que me ha producido un placer o una sensación agradable me hace sentir bien, incluso podría decir que hasta este sentirme bien se convierte en un tipo de placer. ¿Y cuando algo no me da placer?

Un momento, vamos a ver, ¿hay cosas que no me dan sensaciones de placer? Sí, hay cosas que no me gustan y no las quiero, porque me hacen sentir de otro modo, diferente, y a ratos mal. Además, si mantengo este no sentirme bien por un tiempo, me entristezco, me apeno y, no me gusta estar triste.
Coñe, entonces, ¡ya está! También he de evitar todo lo que no me gusta, todo lo que me hace sentir mal. ¡Claro! ¿No? De este modo nunca estaré triste, podré estar contento o diferente, pero no me sentiré mal para después estar triste.

¡Ya tengo la formula! Hacer todo lo que me hace sentir bien y dejar de hacer todo lo que no me gusta. Esto quiere decir que siempre estaría sintiéndome bien con las sensaciones placenteras y estaría siempre contento. ¿Qué te parece? ¿Es de tontos o no?

Entre tú y yo, ¿tú consigues hacer todo lo que te gusta? ¿No te sientes obligado a ratos a hacer cosas que no te gustan? Yo, si te soy sincero, a ratos vivo en un mundo de compromisos y de obligaciones y ni puedo hacer lo que quiero, ni lo que me gusta, ni a veces lo que me hace sentir bien. Entonces mi formula, a mí, no me vale. Además, evitar lo que no me gusta implica rechazar cosas, personas, situaciones y esto origina tensión y tampoco me gusta sentir tensión, me hace sentir mal, luego mi formula no es del todo correcta.

Voy a reconsiderar mi punto de vista, Peter Pan se equivoca. Peter Pan siente lo que piensa y es feliz, yo le imito y soy feliz, pero esto se acaba al poco rato. ¿Por qué? Creo que porque pienso de otro modo, y esto me hace sentir de otra manera. Si me presto atención, veo que a cada rato estoy variando mis pensamientos y con ello mis emociones. Cambio mi estado emocional y mental en poco tiempo. Entonces ¿Cómo leches alcanzo la felicidad? ¿Será al final una utopía, el ser feliz?

feliz5Peter Pan piensa, curioso, yo pienso. Peter Pan se siente feliz, yo me siento feliz. Es curioso, pero en mis frases siempre hay un “yo” que se siente y que se piensa. ¿Y si lo enfocamos por ahí? Según lo dicho, cambio a cada rato, me siento de otro modo, me pienso de otra manera, para cambiar, identificarme de nuevo con mis nuevos pensamientos y con mis nuevas sensaciones.

¿Identificarme? Yo soy lo que pienso. Yo soy lo que siento. Esto es identificarme. Sí, pero cada rato cambio y dejo de pensarme como antes para pensarme de otro modo y del mismo modo ya no me siento como el de antes. Entonces ¿con quién me identifico?, con el de antes, con el de después, con la suma de las dos partes o con ninguno de los que aparezcan.

Aquí es donde entra en juego la meditación. Yo, medito. Empecé hace tiempo, empecé aprendiendo a relajarme. Bien, pues para que te hagas una idea, esto de meditar, a ratos solo consiste en centrarte en prestarte atención y observar lo que piensas y lo que sientes. De hecho en este momento, si quieres, sin retirarte a un estado meditativo, puedes probar durante unos instantes a centrarte en observarte ¿quieres probar?

Cierra los ojos unos instantes y toma una respiración profunda y suave, siente el aire entrar en tu cuerpo y como se mueve tu cuerpo adaptándose al aire que entra, ahora siente como sale de forma suave y como tu cuerpo se mueve. ¿Repetimos? Ahora mientras estas atento o atenta a sentir ese aire entrar y salir de tu cuerpo, observa todos los pensamientos que surgen en base al lugar donde estas y lo que percibes o piensas de él. Observa todo aquello que te dices, que piensas para continuar con los ojos cerrados o no. Observa cómo te sientes, siente tus emociones, tus sensaciones ¿puedes? O más bien ¿quieres? Solo un par de minutos. Ahora ya me has leído puedes probar, venga te espero.

Si te das cuenta, los pensamientos surgen, cesan, luego aparecen otros nuevos o asociados a los anteriores. ¿Y las sensaciones?, las emociones, se suceden una detrás de otra hasta cesar y luego surgen. ¿Eres capaz de ser consciente de esto? A lo mejor necesitas algún minuto más o un lugar más apartado, pero seguro que eres capaz, solo es cuestión de práctica.

Bueno vamos a ver, me voy a prestar atención a lo largo del día y me voy a observar, voy a prestar atención a lo que pienso y a lo que me hace sentir y voy a prestar atención a lo que siento y a lo que decido hacer a continuación. Me observaré, poco a poco, con atención. ¿Te animas? Es curioso, llevo un rato ahí, observándome, y una cosa me llama la atención, he creado una distancia, te parecerá tonto, pero lo primero que puedes ver es que hay una distancia entre el observador (tú) y lo pensado, entre el que observa (tú)) y lo que siente.

Si continuo con la practica durante el tiempo adecuado, veo que desde esa distancia, siendo el observador, no me identifico tanto con lo que pienso o con lo que siento y parece más amortiguado todo lo que siento, como más lejano, como mas no mío, como si el que observa estuviera en silencio en un estado emocional diferente, como si hubiera algo en mi interior que se diferencia de mi identificación con lo que pienso o siento y cuando estoy en ese interior en esa distancia me siento bien, lejano al ruido de mis pensamientos y a las emociones creadas.

Pero entonces, ¿qué sucede? desde esta distancia, no me afecto tanto con lo que veo que pienso y tampoco me siento tan mal con lo que veo que siento. Estoy como más desapegado de todo lo que observo, de los pensamientos y de las emociones. Claro que a ratos pierdo esa distancia y vuelvo a personificarme en lo que pienso y lo que siento, de tal modo que a ratos siendo el observador puedo decir “no soy lo que pienso” y “no soy lo que siento”, mientras que otros ratos me encuentro que soy el que piensa y el que siente, vivenciándolo en primera persona,

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¿Tú lo has podido comprobar por ti mismo? ¿Me sigues? ¿Has podido observarte pensando y sintiendo y ver que se creaba una distancia? O ¿es mi imaginación? ¿Has podido comprobar que al estar un tanto distanciado o desapegado era más cómodo vivir los pensamientos y las emociones? Esto es de locos ¿no? Hay una parte de mí, ajena al proceso mental y emocional, no afectada por el, desapegada, y si me identifico con esta parte, no me siento mal.

Pero aquí me surge una gran duda ¿si no fuera lo que pienso o lo que siento, quién soy? ¿Quién es este observador? Yo, claro. Pero esa distancia, y además desde esa distancia todo se ve de otra manera. Entonces ¿que siento ahora? Inseguridad por no saber con qué parte de mi identificarme y al mismo tiempo alegría porque desde esa parte me siento bien.

Luego hay otra cosa más, si ahondo unos días en esta nueva forma de ser el observador, me doy cuenta que acabo dejando de identificarme con los pensamientos y las emociones o sensaciones, llegando a poder expresar “no soy lo que pienso” y “no soy lo que siento”.

Reconsiderándolo desde aquí, si no me identifico con lo que pienso o con lo que siento, no cambio de estado a cada instante, tendría más estabilidad en lo que sienta y si me siento bien desde esa distancia, desde ese desapego, sería más tiempo feliz. Inconveniente, la costumbre me hace volver a cada rato a estar en primera persona sintiéndome yo ser el que piensa y el que siente.

Pero ¿a dónde me lleva todo esto? ¿Estoy perdiendo enfoque? No, antes os comentaba algo acerca de las emociones, de las sensaciones y creo que a ratos le damos poca importancia, somos un tanto ajenos a lo que sentimos. ¿No te has detenido a considerar esto? Tus sensaciones, lo que estas sintiendo ahora y lo que sentirás en otro momento tienen una gran connotación en todo lo que decides hacer en tu vida.

Tal como yo lo veo nos pasamos media vida tratando de volver a sentir sensaciones que ya hemos vivido o rechazarlas. ¿Cómo? ¿A ti no te sucede esto? A mi si, a lo mejor ya no tanto, porque me hago más consciente de mis sensaciones, pero básicamente, sí, todo lo que acabo realizando me lleva a sentir una sensación que ya conozco, y la mayor parte del tiempo elijo situaciones que me hacen sentir una sensación determinada que me gusta sentir. ¿No eres consciente de esto? Bueno ahora ya sabes observarte, puedes probar por ti mismo y ver si esto que te cuento es cierto.

Si, este hecho de satisfacerme, creando una situación, teniendo un propósito de hacer algo, que me lleva a sentir una sensación, sea la que sea, me hace sentir bien, es algo constante en mí, o lo era. Mucha gente es adicta a esta satisfacción. Consiguen sentir en una situación lo que quieren sentir y entonces se sienten satisfechos. Esta satisfacción te hace sentir bien, sea cual sea la emoción o sensación que sientas. Y sentirse bien, es sinónimo de ser feliz, más o menos, ¿cierto?
Si lo miras bien, puedes darte cuenta que muchas situaciones que creas a diario solo te llevan a sentir algo que ya has sentido antes, algo que ya has vivido de otro modo, pero de algún modo consciente o inconscientemente quieres volver a sentir.

Si te allegas a la filosofía budista, podrás hallar en sus escritos que te dicen que la fuente donde nace el deseo es la sensación, o más bien puedes leer que el surgimiento del deseo procede de la sensación. Deteniéndome aquí, podría decir que si esto fuera cierto, mis sensaciones generan que yo tenga o cree deseos, los cuales conllevan unos efectos y la consecución o no de unos resultados.

¿Pero, es esto cierto? ¿Sabéis lo que es un deseo? Yo conozco un abanico de sensaciones, y veo cuando lo que quiero vivir me conduce a vivir de nuevo una sensación que ya conozco y que me apetece sentir de nuevo. Sí, me hago consciente de que con las decisiones que tomo busco vivir una sensación que conozco y que quiero volver a vivir, experimentando una situación que me lleva a esto. Entonces, ¿deseo sentir? Y, ¿creo situaciones para sentir?

Es curioso pero cuando no consigo sentir lo que buscaba experimentar, me siento mal. Es decir cuando no consigo mi deseo me siento mal, puedo o no irritarme, manipular para conseguirlo, o un sinfín de cosas, pero si no consigo sentir lo que deseo, me siento mal. Y como vimos, cuando me siento mal no estoy a gusto conmigo mismo, no estoy a gusto con lo que siento, y me entristezco o me irrito y dejo de estar feliz.

Entonces ¿la felicidad reside en mi gestión emocional o en saber identificar mis sensaciones y ser comprensivo con los deseos que creo, sabiendo ver cuáles son posibles y cuáles no, de tal modo que no caiga en la frustración y sufra?

No, por difícil que te parezca, tu estas identificándote con los pensamientos y con las emociones o las sensaciones para ser feliz, tú eres ellos o ellas, ¿recuerdas? Mientras seas lo que piensas o lo que sientes y estés apegado a esto, no serás feliz, ¿pero esto es frustrante, no? Si no cambias algo, si, por que estarás expuesto a querer ser de otro modo, lo cual te llevará a pensarte y sentirte de otra manera, hasta que decidas dejar de ser así. Cada cambio conlleva sensaciones de dolor, emociones que no te gustan, nuevas adaptaciones, todo serán altibajos emocionales. Una sucesión de estados alegres y tristes, vamos, lo de siempre.

Si te soy sincero, la alegría y la tristeza para mí, son polos opuestos, mantener un estado de alegría para mí no es ser feliz, es enfermarse en un tiempo. Esto es duro de aceptar, sí. Al igual que mantener un estado de tristeza ocasiona lo mismo. Y me dirás, ¿entonces que es para ti ser feliz? ¿Cómo alcanzas la felicidad?
Sintiendo Gozo todo el tiempo. ¿El Gozo? Si, para mí el gozo es el término medio entre la alegría y la tristeza, es la perla del sentimiento en la cual te estableces en ti y crees en tu verdadera esencia. Te aceptas, sintiendo por ello Gozo. Es un estado natural de Ser, Estar. Claro, que para esto has de creer en TI y esto conlleva vencer una sensación, la inseguridad.
Es curioso, muchas personas quieren ser felices, y hay muchos modos de obtener sensaciones placenteras, y gracias a estas procurarse un caramelo de momentos alegres y por ello ser más felices. Podemos vivir más positivos, reenfocar nuestra psique, hacer lo que nos hace sentir bien, y todo ello nos dará más momentos agradables, felices. Pero todo ello solo es un camino, para tener una vida más placentera, más agradable, tener menos momentos dolorosos y evitar sufrir tontamente. Esto está bien, pero si quieres ser feliz, tienes que ir más allá, más allá de ti mismo y vencerte, superarte, y esto requiere un esfuerzo, una lucha, un tesón, que a ratos ocasiona sufrimiento. ¿Cómo? Conociéndote.
Aceptar la vida tal como es, tal como la vives, plantearte ciertas fórmulas como pensar que lo que vives es lo más correcto para ti, te ayuda a evitar la queja, la irritación. Establecerte en esta aceptación no implica no cambiar tu realidad. No es conformarte.
Con esta aceptación consigues poder ver los hechos como en realidad son y no como te gustaría que fuesen. Si, la aceptación es para mí el primer pilar de la felicidad, la primera parte de un camino que has de recorrer hasta llegar a sentir el Gozo en ti, un Gozo sostenido todo el tiempo.
Luego, en ese camino, está el permitirte sentir lo que no te gusta y aceptar que lo estas sintiendo sin rechazo a lo que sientes. Esto para mi es otra parte que se requiere para poder ser feliz. Habitualmente solo queremos sentirnos bien y sentir lo que nos gusta, evitando, rechazando lo que no queremos sentir o vivir, y ya de por sí, el propio rechazo, es algo que no nos gusta sentir. Aceptar sentir ambas cosas de forma natural, implica ir deseando menos, o tener menos deseos, o al menos desearlo con menos fuerza y esto evita sufrimiento.

Una tercera parte está en el desapego, ¿recordáis? encuentro que desapegarte de ti, de esa identificación del que es lo que piensa de sí mismo, del que es como se siente en este instante, para identificarte con la parte más Íntima de ti, el observador, es necesario para llegar a conseguir eso que explique antes que era el Gozo y que lo definía como la aceptación de El que realmente eres, expresado o manifestado en todo momento.

Vamos a ver, me podrías plantear lo siguiente: “¿me quieres decir que para ser feliz tengo que realizar un camino interior, conocerme, vencerme a mí mismo, para luego aceptar la parte más real de mí mismo y Ser desde ahí en todo momento? ¿Me explicas que desde ese Estar, estaré sintiendo Gozo de forma ininterrumpida y que esto es la felicidad?”

Si, si te das cuenta ya solo para la primera parte de lo que te exponía te proponía que te observaras, que te prestaras atención, observarte, conocer lo que sientes, conocer lo que te gusta y lo que no, conocer lo que deseas, conocer porque lo deseas, esto es por sí mismo crecimiento interior. Es discernir, tener criterio, hallar por ti las respuestas y ver que es más adecuado y que se queda obsoleto. Y unos párrafos atrás te dejaba entrever de una forma un tanto oculta, que la inseguridad, esa sensación que la mayoría de las personas rechaza sentir es generadora de la mayoría de tus decisiones de forma directa o indirecta. Y que mientras no superes la inseguridad no podrás creer en ti mismo y sin poder creer en ti, no hay aceptación, surgirá en ti la duda y la dualidad, la lucha, saliendo de tu estado real de aceptación y cayendo en la dualidad de las sensaciones placenteras y las sensaciones dolorosas.

Creer en ti, es ese pilar que también considero que es necesario para ser feliz, para alcanzar el Gozo. Lo puedes ver desde un punto de vista sencillo u orientarlo a un enfoque más complejo. Desde el prisma sencillo, creer en ti, implica no dudar de ti, no darte razones o argumentos comparativos que por asociación con otras cosas conlleve que te juzgues perdiendo valor.

¿Recuerdas el reto del número anterior de la revista, si, el de los garbanzos y las lentejas? ¿Lo hiciste unos días al menos? Todo pensamiento que hagas de ti, que te reste valor, te hará perder autoestima, y te sentirás mal, descontento contigo, no pudiéndote aceptar como eres y trataras de cambiar para no ser así. Antes te lo exponía como la identificación con lo que tú piensas que eres o lo que tu sientes que eres y te decía que estas expuesto al cambio, al cambio de tu modo de verte, de pensarte, de sentirte. Así pues cada vez que no aceptes algo de ti cambiaras, lo malo, es que si no te observas, si no te prestas atención, no sabrás porque tomas las decisiones por las que quieres cambiar. No hallas las raíces que conforman la realidad que tú eres.

feliz3Querido amigo o amiga, experimentar la felicidad en todo instante sintiendo un Gozo en el centro del plexo solar es posible, sí, pero supone un arduo trabajo de crecimiento interior, por ello muchas veces caemos en el pensamiento más sencillo “la felicidad es una utopía, no existe” o “la felicidad es una colección de momentos agradables o alegres y que cuantos más acumule, más podré decir que fui feliz”

Para mí, la Felicidad existe, no es una utopía, no es inalcanzable, es un estado real, pero superar la alegría y la tristeza, para no tener altibajos emocionales y llegar a estar establecidos en el Gozo, requiere de un trabajo de desarrollo interior.

Entonces ¿quieres ser feliz? Yo sí, quiero ser feliz, y por ello este quiero implica que si quiero ser feliz debo llegar a sentir ese Gozo en mí, ese Gozo que yo ya he experimentado y que por ello hablo de ese sentimiento. Quiero sentirlo de forma permanente, sí, quiero ser feliz, ese quiero volitivo que expreso, mueve mi voluntad a realizar un camino de crecimiento interior con el que estoy comprometido y no ya solo por hallar la felicidad, no, si no por todo aquello que conlleva conocerme a mí mismo y saber vivir la vida desde esa realidad que Soy Yo.

Miguel Angel Miguel Andrés

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